«El camino blanco» (2002). John Connolly

Charlie Parker intenta evitar los casos que huelan a muerte, porque quiere mantener su vida bajo control, reparar el daño que hizo y, sobre todo, dar una oportunidad a su relación con Rachel. Pero el MAL siempre rodea a Bird, y él se siente responsable de combatirlo. Así que, mientras investiga la desaparición de una adolescente a instancias de sus desesperados padres, recibe la llamada de un viejo conocido desde Carolina del Sur para pedirle ayuda… y no es capaz de decir que no, aunque debo decir en su honor que lo intenta. El viejo conocido es un abogado que defiende a un joven negro acusado de matar a su amante blanca, Marianne Larousse, de una de las familias más ricas de la zona.

Como es común en las novelas de Parker, las tramas se entremezclan, pero siempre convergen, así que el inicio de la novela, con la quema en el pasado de un hombre negro mientras centenares de blancos lo contemplan haciendo un pícnic, y la muerte de tres blancos en un bar inmundo a manos de un alto negro y un fondón blanco, aparentemente nada tienen que ver con el caso… aparentemente. Porque ese negro es Louise y ese blanco es Ángel, sus únicos amigos verdaderos, y esas muertes son una venganza que nos permitirá asomarnos por primera vez al pasado del exasesino a sueldo y, también, al de Ángel. Un Ángel que ha cambiado mucho desde Perfil asesino, porque lo que le hizo Faulkner lo ha marcado para siempre, y no solo físicamente. Faulkner, por cierto, está en la cárcel, pero ha pedido libertad bajo fianza y todo parece indicar que la va a conseguir. Su sombra retorcida y malvada se asomará durante toda la novela, porque en la historia de Bird todo está relacionado, siempre, y él parece ser el imán.

Mientras investiga en Carolina del Sur la muerte de Marianne para intentar exculpar a su presunto asesino, tirará de una madeja que dejará a la vista un terrible incidente del pasado, en el que dos mujeres negras desaparecieron, y a las que Charlie, por supuesto, hará justicia.

Porque todo, absolutamente todo, está relacionado.

Connolly se mueve como pez en el agua en la novela negra, pero su apuesta por permitir la entrada de lo sobrenatural en las tramas, siempre de manera sutil, como si no supiésemos si creerlo o no, añade un plus a las historias, que bailan entre realidad e irrealidad para dejarnos claro, sin embargo, que no hay nada más malvado que un ser humano.

Y esa maldad continúa reinando en Los atormentados, la siguiente novela de la serie.

Información sobre el autor en Wikipedia.

Nota: 9/10.