«El poder de las tinieblas» (2000). John Connolly.

Charlie Parker ha aprendido algo desde Todo lo que muere: que no quiere ser ese hombre en el que casi se ha convertido. Bucea en su interior, buscando esa empatía que le permita dejar atrás a ese personaje enloquecido por el dolor que viajó por las páginas de la primera novela de la saga. No quiere redimirse, pero sí ser mejor.

Tras abandonar la Policía al morir su familia y atrapar a su asesino, El Viajante, Bird decide mudarse a Scarborough, en Maine, a la casa de su abuelo, que le legó tras su muerte. Reformar la casa y tratar de dejar el pasado atrás es una tarea complicada, pero Charlie quiere intentarlo. Tramita la licencia de detective privado, porque sabe que de algo tendrá que vivir cuando se vayan agotando sus ahorros… pero el don de aquella anciana que aseguraba ver a los muertos en la novela anterior le ha tocado, y algunas noches se despierta y cree ver… algo que no puede explicar.

Como será marca de la casa en toda la saga de Bird, Connolly nos presenta a muchísimos personajes y mezcla varias tramas, por lo que la novela exige toda la atención del lector. En esta comenzamos con una anciana que se escapa de una residencia y se suicida, aterrorizada, y, sin aparente conexión, con un tiroteo entre lo que parecen bandas que vigilaba la policía. Mientras, Charlie intenta ayudar a una vieja amiga, Rita, a que su ex, Billy, le pague la pensión de manutención de su hijo, así que irá a buscarlo a la vieja caravana donde vive para conseguir el dinero. Pero todo se complica rápidamente: alguien asesina a Rita y al niño; Billy tene que huir, porque ha robado mucho dinero a un mafioso, Tony El Limpio, y Charlie quiere encontrar al asesino de la familia de ese pobre hombre que es Billy, porque algo le dice que él no ha sido, pese a lo que cree la Policía. Tirar de la madeja va a ser sorprendente, y Charlie sigue los pasos de un hombre criado en casas de acogida, desesperado por tener una vida normal, que amaba a su manera a Rita y a su hijo. Pero cada conexión con su pasado que toca se convierte en muerte: alguien asesina a todos los que, de una manera u otra, están relacionados con Billy. Y, para liar más la trama, Charlie descubre que Caleb Kyle, un terrible asesino al que su abuelo, que también fue policía, investigó, puede estar en medio de todo este caos de violencia.

Ángel y Louis vuelven a convertirse en sus mejores aliados, ahora que su relación con Walt, su excompañero, está rota tras la espiral de muertes que generó Bird en la búsqueda de El Viajante, pero la desaparición de la hija de Walt tras hacerle una corta visita con su novio vuelve a hacer que se crucen sus caminos. Y, en medio de todo, están las mujeres. Lorna, que fue su amante cuando él era un muchacho y cuyo marido, que lo odia desde entonces, es ahora policía, y Rachel… que parece no querer volver a verlo pero a la que tiene que pedir ayuda.

¡No se despisten, en esta novela hasta el detalle más nimio tiene importancia!

Y, en cuanto la termines… ¡corre a leer la siguiente, Perfil asesino!

Información sobre el autor en Wikipedia.

Nota: 8/10.