«Todo lo que muere» (1999). John Connolly.

En esta fantástica novela, la primera de la saga de Charlie Parker, Bird, Connolly nos presenta a su personaje más conocido, el policía que deja de serlo tras la violenta muerte de su mujer y su hija. Es una novela redonda, en la que la personalidad de Bird se reconstruye desde esos terribles asesinatos, llevándolo al límite y a explorar tortuosos caminos en los que distinguir el bien del mal es complicado.

En la búsqueda de El Viajante, el asesino de su familia, Charlie Parker va a recorrer una ruta de violencia y muerte que lo cambiará para siempre. Junto a la extraña pareja que componen Ángel y Louis, que viven casi al margen de la ley pero, curiosamente, se rigen por unos férreos principios, Bird se embarcará en la búsqued de un joven desaparecida cuando su exjefe en la Policía le pide ayuda. La investigación le lleva hasta el sur de Estados Unidos, y allí conocerá a una extraña anciana que asegura tener visiones sobre otra chica desaparecida de manera similar a la que él busca. Este personaje será clave en el resto de la saga de Bird, porque abrirá su mente a mundos en los que nunca ha creído.

Si hay que poner una pega a la novela es la gran cantidad de personajes que aparecen: a veces resulta complicado no perderse. Entre ellos está Walt, su compañero en la Policía, casado y con una hija, de férreas convicciones y lo más parecido a un amigo que tenía Charlie antes de la masacre de su familia. También está el agente federal al que conoce en el pasado en una investigación y que se convierte en un gran apoyo tras la muerte de su mujer y su hija, y con el que se encuentra y reencuentra constantemente mientras investiga. Y está Rachel Wolf, que ayuda a la Policía a crear un perfil del asesino y con la que todo se enreda: los sentimientos, las sensaciones… Rachel irá con Bird, Ángel y Louis a ese viaje al sur de USA, en el que verá una cara de Charlie que la obligará a replantearse demasiadas cosas. Pero, gracias a su inteligencia, la investigación avanzará con mucha más rapidez: ella es la que descubre en qué se inspiran las macabras escenas de muerte que recrea El Viajante.

Connolly nos lleva, a través del relato de Charlie, del pasado al presente casi sin darnos respiro, construyendo una trama fabulosa, en la que es tan relevante la investigación como el viaje interior de Bird a través de cada muerte, de cada nuevo revés.

Cierras el libro, respiras… y no te queda otra opción que abrir El poder de las tinieblas, la segunda novela de la saga.

Información sobre el autor en Wikipedia.

Nota: 9/10.