Un mundo feliz (1932). Aldous Huxley

Cuando leí por primera vez Un mundo feliz, hace casi veinte años, no existía la clonación, ni se hablaba de células madre ni era posible elegir el sexo o las características genéticas de tu hijo para salvar a su hermano enfermo, como ya sucede ahora. Quizá porque me quedé pillada con el fantasmagórico futuro...

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