Un mundo feliz (1932). Aldous Huxley

Cuando leí por primera vez Un mundo feliz, a finales de los 80, no existía la clonación, ni se hablaba de células madre ni era posible elegir el sexo o las características genéticas de tu hijo para salvar a su hermano enfermo, como ya sucede ahora. Quizá porque me quedé pillada con el fantasmagórico...

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