Elogio de la madrastra (1988). Mario Vargas Llosa

Doña Lucrecia, una cuarentona exuberante, y Rigoberto, su libidinoso esposo, tienen una vida maravillosa, llena de sexo, amor y gozo. Ella es su segunda esposa y el único escollo en su felicidad podría haber sido la relación con el hijo de Rigoberto, Fonchito, pero el niño la adora de tal forma que parece que los astros se han confabulado para llenar de plenitud la vida de la pareja. Pero Fonchito, cuya apariencia es de querubín, esconde en su interior muchos secretos. Sin darse cuenta, Lucrecia va cayendo en sus redes, hasta terminar rindiéndose a sus designios, acostándose con él. La escandalosa relación servirá al niño para dinamitar el matrimonio. Por momentos, el lector duda si en realidad Alfonsito es sólo un crío inocente o un malévolo niño con unos planes muy bien trazados. Como los desasosegantes adolescentes de Una vuelta de tuerca de James. Aunque a diferencia de la narración de Henry James, la atmósfera que crea Vargas Llosa destila una rijosa ironía que envuelve al lector, tanto en las descripciones de las abluciones nocturnas de Rigoberto como en las historias que inspiran al narrador algunos famosos cuadros, a los que convierte en escenas imaginarias de la vida del matrimonio. Toda esta pequeña novela huele a sexo, miuchas veces a sexo escandaloso, y sin embargo el lector no puede dejar de sonreír hasta el supuestamente trágico desenlace final… en el que queda clarísimo que Fonchito es cualquier cosa menos inocente.


Biografía del autor: Mario Vargas Llosa nació en 1936 en Arequipa (Perú). No conocerá a su padre hasta los diez años, ya que se separó de su madre al nacer él, y el reencuentro va a afectar mucho a Mario. Su padre impondrá en su vida una férrea disciplina, que él se resiste a adoptar. Estas vivencias las recogerá en La ciudad y los perros. Comienza a trabajar como columnista en varios periódicos limeños en cuanto termina el colegio. Estudiará Letras y Derecho en la Universidad de San Marcos, mientras sigue escribiendo. En 1995 se casa con su tía política Julia Urquidi, y con ella viaja a Europa. Todas sus vivencias las recogerá después en sus novelas, como La tía Julia y el escribidor. En 1958 llega a España con una beca de estudios, pero se instala un año después en París. Separado de su tía, se casará en 1965 después con su prima Patricia Llosa, y con ella viaja también a Europa. Vivirá hasta 1974 entre París y Barcelona. En 1990 se presenta sin éxito a la presidencia de Perú. En 1993 se nacionaliza español. Desde 1996 es miembro de la Real Academia.

8 comentarios

  1. Elèna Casero01/09/2008

    La leí hace años. Creo que el niño es un cabronazo. Recuerdo que me gustó mucho la novela. Un abrazo

  2. sí que es un cabronazo, jajajaja.

  3. Joselu04/09/2008

    No la he leído, pero el argumento es atrayente. El problema es que con tu reseña y los dos comentarios anteriores se desvela lo que en buena parte debe ser la intriga del libro: la perversidad del protagonista. En otra vuelta de tuerca el lector, si entra virgen, se enfrenta a la ambigüedad de los niños y la neurosis de la institutriz. Hace tiempo que no he leído a Vargas Llosa, pero sin duda es un buen narrador. Un cordial saludo.

  4. no te preocupes, joselu, la trama se desvela desde el primer capítulo. léetelo igual k te va a encantar!

  5. Zittric27/09/2008

    Aún no puedo encontrar el libro…si sabes de alguna página, me la das?…gracias.GRANDE VARGAS LLOSA!!!

  6. GUSTAVO16/04/2009

    Novela que describe la delgada línea que separa la inocencia de la perversidad, frontera sinuosa a la que todos los seres humanos nos encontramos sometidos en esta vida.
    GUSTAVO FLORES QUELOPANA
    Lima, abril 2009

  7. cierto, gustavo. es una línea muy frágil! bicos

  8. Elena01/04/2010

    Estoy totalmente de acuerdo en que entre la perversidad y la inocencia a veces la frontera es sutil, este niño es un Lolito en toda regla.

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