La mujer justa

Un blog sobre libros

Stendhal

Rojo y negro (1830). Stendhal

Julien Sorel no me gusta. De hecho, dudo que a nadie pueda gustarle uno de los personajes más oscuros de Stendhal, del que nos hace un retrato despojado de compasión en el que desnuda sin piedad todo lo que él consideraba fallido en la sociedad de la época que le tocó vivir. A diferencia del vacío Fabrizio de La cartuja de Parma, tan lleno sin embargo de encanto que es imposible no sucumbir a su seductora personalidad, Sorel se nos presenta desde las primeras líneas de Rojo y negro como alguien oscuro, insincero – consigo mismo y con los demás – y aquejado sin embargo de una extraña necesidad de grandeza. Es recurrente para los escritores del XIX el tema de la pasión: grandes y avasalladores amores novelescos que embriagan a los protagonistas hasta dejarlos sin aliento. Fabrizio sentirá esa arrolladora pasión por Clelia, y Sorel por dos mujeres, ambas de la alta sociedad, a las que deslumbra por su aparente falta de hipocresía, a pesar de proceder de baja cuna. Pero, a diferencia del alocado Fabrizio, que seguramente no ama pero cree hacerlo, Julien Sorel busca ese amor de forma desesperada, como una conquista social encubierta, como la prueba de que, a pesar de su baja clase, está llamado a ser grande. A medida que avanza la novela, el pensamiento de Sorel se nos va mostrando sin tapujos. El narrador no empatiza con su personaje, simplemente lo expone con rudeza, lo deja desnudo ante el lector. En cierta medida, nos sucede algo parecido con Sorel a lo que puede suceder con el inolvidable Ignatius de John Kennedy Toole: cuanto mayor es su fe en su superioridad, más bajo cae para el lector. Claro que en La conjura de los necios esta dicotomía nos hace romper en carcajadas, y en Rojo y negro la sensación es de intensa sordidez. En pocas novelas hay un retrato psicológico tan profundo como en Rojo y negro. La capacidad de Stendhal para penetrar en el alma humana es alucinante. Todos los personajes de esta novela están tan bien trazados que resulta apabullante. Desde la provinciana señora de Rênal, la primera amante de Sorel, a la brillante pero insegura Matilde, Stendhal no nos ahorra ni una crítica a todos los estamentos sociales de la sociedad francesa del XIX. La doble moral, la hipocresía, la falsa necesidad de maravillarse a través de la sabiduría. Ningún cimiento queda en pie en Rojo y negro. Quizá por eso fue un estrepitoso fracaso cuando se publicó.

 

Biografía del autor: Nacido Henri-Marie Beyle en Grenoble, en 1873, en una familia burguesa, Stendhal se quedó huérfano de madre cuando contaba sólo siete años. Cuando aún no tenía veinte años, su padre es encarcelado durante el período del Terror. Stendhal llegará a París en 1799 con intención de estudiar, pero una enfermedad se lo impide y le lleva a trabajar al Ministerio de Defensa. Al año siguiente viajó a Italia, donde descubre la música de Rossini y Cimarosa. En 1801 participó en la campaña de Italia con las tropas napoleónicas. En esta época comienza a acercarse a las experiencias románticas. En 1802 deja el ejército. En 1815 se instala en Milán, donde publicará dos años después Roma, Nápoles y Francia, en el que se describe el llamado síndrome o mal de Stendhal, una especie de éxtasis y mareo que se produce al contemplar una acumulación de arte y belleza en muy poco espacio y tiempo. Stendhal lo experimentó al contemplar la basílica de Santa Croce de Florencia. En esos años viaja a Inglaterra y recorre casi toda Europa. Llegará a ser vicecónsul de Francia. En 1841 sufre el primer ataque de apoplejía, y en 1842 muere. Está enterrado en el cementerio de Montmarre. En su lápida hizo escribir este epitafio: «Arrigo Beyle, milanese. Scrisse, amò, visse Ann. LIX M. II. Morì il XXIII marzo MDCCCXLII» («Henry Beyle, milanés. Escribió, amó, vivió 59 años, 2 meses. Murió el 23 de marzo de 1842»).

14 comentarios en «Rojo y negro (1830). Stendhal»

  • Otro brillante comentario. La contraposición que haces en el tratamiendo que hace Esthendal de sus personajes me ha parecido realmente estupenda, nunca había comparado a ambos personajes en ese modo. Un abrazo.

  • gonzalo, mil gracias por tu amabilidad. reconozco que fabrizio es uno de mis personajes favoritos, mientras que sorel me resulta repulsivo.

  • Jajajaja. Pues para mi es raro, porque aunque Sorel sea un tipo totalmente despreciable, durante toda la lectura yo me sentí de su lado, quería que le saliesen las cosas bien y hasta el último momento esperaba (casi como si yo fuese la señora de Renal) que pudiese evadir su destino. Al final me dejó una sensación de pobre hombre, se puso tan altas aspiraciones y se dejó llevar tanto por la ambición que no pudo disfrutar de nada…saludos!

  • hola carmen! ya sabía yo que a alguien le molaría julien jajajajaja. comparto esa sensación de pobre hombre, es inevitable, pero no tu esperanza en que le saliesen las cosa bien! jajajaja un bico!

  • Julián Sorel sabe —para su época— que el verdadero Poder, para los desclasados como él, radica en el ejército (rojo) o en clero (negro). Todo lo sacrifica por conseguirlo, incluso la Vida (amor).Julian es el primer solitario enfrentado al mundo.

  • mmm pero solitario tampoco, pues él ansía la compañía, no?, más bien… no sé cómo definirlo…. alguien que vive hacia dentro, más que hacia afuera, ¿qué te parece?

  • El que vive ‘hacia dentro’ es solitario. Y no, no ansía la compañía, recuerda que sus momentos ‘intensos’ los experimenta en su cuarto, en su montaña…Julián sólo piensa en sí mimsmo; de ahí radica su modernidad; y la intemporalidad que alcanza Stendhal con su creación y fino olfato (no son pocos los que lo consideran un pilar de la Sociología). Los estudios stendhalianos son innumerables, por algo genial será ¿no te parece?

  • Enhorabuena por el post. Me has dejado con muy buena sensación 🙂A mí también me daba la impresión de «pobre hombre» No llegué a despreciarlo, pero tampoco estaba de su parte. Y no por sentirme ajena a él me sentí ajena a la novela, que conste. Por cierto, no he leído La cartuja de Parma (y es una lectura que tengo pendiente desde hace casi 10 años, uuf!!)así que creo que va siendo hora. Gracias por recordármelo.Saludos!

  • hola raquel! no estoy del todo de acuerdo con que vivir hacia adentro sea propio de solitarios…. de hecho yo soy la persona más extrovertida que puedas imaginar, desde luego nada solitaria, y sin embargo adoro la soledad y vivo mucho hacia adentro. yo diría más bien que julien sorel es un ser introspectivo, o tremendamente hipócrita, no? de ahí el alucinante análisis psicológico que hace Stendhal, ¿qué opinas?anikaa, la cartuja de parma es una de mis novelas favoritas! ya nos contarás!

  • ¡Hola! ¿Qué tal?Despues del empujoncito de tu post, ya me he leído, ¡por fin! la Cartuja. Me tuvo enganchada, es muy muy muy buena y entretenida(no esperaba menos, claro) a pesar de la manía que le tuve por momentos a Sanseverina, que me sacaba un pelín de quicio 🙂 De todos modos, y aunque tampoco es que esperara ningún final en concreto, el último capítulo (mira tú porqué demonios se llama así el libro!!) fue un poco decepcionante. He visto un dramatismo exagerado que no sé hasta que punto era necesario, porque incluso es radical dentro de la misma novela (o a mí me lo ha parecido) De todos modos modos… ¡qué grandes tardes me ha dado!Cuidate mucho!

  • hola anikaa! K guay que te hayas leído la Cartuja. Es cierto que peca de dramatismo al final, pero creo que Stendhal pretendía exagerar la trama para conseguir cierto impacto, no? ME alegro de que disfrutases con esta novela, a mí me encantó! Y gracias por venir a contarme qué te parece!

  • creo que llego con un año de atraso a la discusion sobre julian sorel pero no pude resistirlo.lei el rojo y negro por primera vez siendo un adolescente, y no pude dejar de identificarme con el. si bien es un ambicioso impenitente tiene el encanto de los heroes tragicos. su desamparo tan patente como la desmesurra de sus aspiraciones, elementos que los lectores tenemos claros todo el tiempo, hacen de julian un ser querible en alguna medida. gracias a el encontre este tu blog y voy a seguirte en la medida de lo posible.el proximo paso es la soledad de los numeros primos. saludos

  • hola julio eduardo… no llegas tarde. ni mucho menos. de hecho, gracias a ti he releído mi comentario y todos los que me han dejado sobre sorel! me ha gustado!!!

    es cierto, su propio desamparo nos desarma… pero no sé si me parece un ser querible!

  • hola y gracias por la bienvenida.
    sorel es querible en la medida que comprendemos su desamparo, fruto principalmente de lo que siglos despues en nuesta epoca llamariamos adolescencia.el es sabedor de sus limitaciones e inadecuacion a su entorno pero se esfuerza e impulsa mas alla de sus limites. entender la logica de sus defectos nos hace entonces comprenderlo y valorarlo.
    bueno entonces un abrazo y nos seguiremos comunicando aqui en tu blog

Los comentarios están cerrados.