Al faro (1927). Virginia Wolf

Virginia Wolf hubiese sido aún más grande si hubiese nacido hombre. Porque la prodigiosa vuelta de tuerca que dio a la literatura inglesa sólo está en la mano de los escritores realmente enormes. Al faro es, probablemente, una de las obras que mejor muestra su innovación técnica, su deslumbrante capacidad de crear un lenguaje propio partiendo de las construcciones aparentemente más sencillas, aunque en realidad no lo sean en absoluto. Enormemente autobiográfica, esta novela coral se centra en varios personajes, pero los dos centrales son el matrimonio Ramsey, descrito a veces de una forma tan cruel, sin parecerlo, que resulta desgarradora. El dominio de Wolf del monólogo interior es impresionante. Apabulla sin pretenderlo. Cómo nos hace entrar en todos y cada uno de los personajes, cómo nos los va mostrando a través de ellos mismos, casi sin que nos enteremos de que estamos dentro de ellos, y no viéndolos desde fuera, es prodigioso. Como en casi todas sus novelas, aparentemente no sucede nada realmente importante, pero la vida brota impetuosa a través de todos los instantes que parecen insignificantes, como si la novela se construyese de dentro hacia afuera, en un ejercicio instrospectivo que pocos autores han sido capaces de realizar con una sencillez semejante. La línea argumental gira en torno a la fallida excursión al faro de la familia Ramsey. Siguiendo la línea de este viaje que nunca se hace, Wolf nos lleva a otro viaje, al de la familia y los personajes que la rodean ese verano. La autora entreteje una tela de araña finísima en la que todos terminan cayendo, unidos a veces por nexos tan finos que parece que una ráfaga de viento podría quebrarlos, aunque, como sucede con las telarañas, son mucho más fuertes de lo que parecen.

Biografía de la autora: Virginia Woolf nació en Londres en 1882. Era hija de sir Leslie Stephen y Julia Jackson Duckworth, y creció rodeada de atistas e intelectuales, junto a sus tres hermanos y su hermanastro, que la acosará sexualmente causándole varias crisis nerviosas. Su inestabilidad se incrementa al morir su padre en 1904. Intentará suicidarse, lo que la llevará a vivir con su hermana Vanessa, pintora (que se casará con el crítico Clive Bell) y sus dos hermanos en el barrio londinense de Bloomsbury. Crearán allí un epicentro cultural frecuentado por escritores como E.M. Foster, economistas como Keynes o filósofos como Bertrand Russel y Wittgenstein. Conformarán el llamado círculo de Bloomsbury. Con 30 años, Virginia se casa con el economista Leonard Woolf, con quien fundará en 1917 la editorial Hogarth Press, que editó la obra de Virginia y otros escritores como T.S. Eliot o Freud. Sus primeras novelas, Fin de viaje y Noche y día, ponen ya de manifiesto la intención de la escritora de romper los moldes narrativos heredados de la novelística inglesa anterior. Pero no fueron especialmente bien acogidos por la crítica. Pero tras publicar La señora Dalloway y Al faro, todo cambiará. En estas obras llaman ya la atención la maestría técnica y el afán experimental de la autora, quien introducía además en la prosa novelística un estilo y unas imágenes hasta entonces más propios de la poesía. Pero una enfermedad mental, el trastorno bipolar de personalidad, la acompañará casi toda su vida, llevándola al suicidio el 29 de marzo de 1941, día en que se lanzó al río Ouse.

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