Frankenstein no es un monstruo. Es un joven brillante, amante de su familia y generoso. Su ansia de conocimiento se dispara cuando comienza a estudiar en la gran ciudad; decide investigar sobre la vida y consigue construir un ser humano. La deformidad del engendro le hace repudiar su obra, pero ese ser, sin saber bien qué es, vagará en la oscuridad primero buscando afecto (el ciego, la niña), y después, perdida ya la esperanza, buscando venganza. Lejos del estereotipo que ha creado el cine, esta novela nos habla de la soledad. El monstruo creado por Frankenstein es el ejemplo perfecto de la violencia generada por la propia sociedad en la que vivimos.
Frankenstein está considerada la primera novela de ciencia ficción moderna, aunque su autora, mujer, tardó mucho en recibir el reconocimiento que se merecía. Con Shelley, la novela gótica dio un paso de gigante, y sus recursos narrativos renovaron el género.
Casada con el poeta y filósofo romántico Percy Bysshe Shelley, el padre de la escritora fue el filósofo político William Godwin y su madre la filósofa Mary Wollstonecraft, escritora del libro fundacional del feminismo: La vindicación de los Derechos de la Mujer. Gracias a la educación que recibió, nada habitual para las mujeres de su época, podemos hablar ahora de uina escritora revolucionaria.




Hola, cuando leí la novela de Shelley en primero de carrera (el original en inglés), me impresionó porque la descripción del monstruo me pareció la de un feto. La escritora había sufrido abortos ya en aquella época tan jovencita y puede que lo tuviera muy interiorizado. También la narración de su madre en un diario contando la gestación para tener a la pequeña Shelley tuvo que influirla. Para mi la novela también trata el tema de la paternidad/maternidad, y su rechazo/aceptación.
si, tienes razón. es un rollo claro de paternidad, aunque quizá la deformidad nos hable como apuntas de esa posible obsesión o fijación de mary con el tema, no lo sé. creo que mary era una mujer muy compleja, quizá ensombrecida siempre por percey, también esta novela puede abordar esto. yo he leído la versión de ella, la que percey tocó menos, y la otra, la diferencia es abismal. él era como una figura castradora, no te parece?
Andaaa, no leí la otra versión. Sí que nos comentó la profesora los cambios que introdujo él. Cierto, muy castrante. Qué pena.>Enhorabuena por el blog. Me volveré a pasar. Me has metido el gusanillo de «Genji». (No he leído ninguna obra japonesa hasta la fecha)
ja ja ja, genji es una auténtica pasada, pero también te recomiendo a Oé, eh? es uno de mis favoritos!!!! Bicos.