La reina Juana. Gobierno, piedad y dinastía (2016). Bethany Aram.

Juana I de Castilla pasó a la historia como Juana la Loca, una reina loca de amor por su marido, Felipe el Hermoso, manejada por su padre, su esposo y su hijo como un títere. Para la leyenda quedaron algunos episodios de su vida, como su tétrico peregrinaje con el cadáver de su marido por tierras de Castilla. Sin embargo, ¿estaba loca Juana? La historiadora Bethany Aram nos muestra en esta obra nuevas interpretaciones de la reina probablemente más famosa, con permiso de su madre, de nuestra historia.

Aram sostiene que muchas de las actuaciones de Juana I no fueron fruto de la locura, sino un estrategia política para conseguir sus objetivos. Al mismo tiempo, sus enemigos usaban todos los medios a su alcance para perpetuar su leyenda de loca, con el fin de impedirle reinar en España.

La historiadora analiza los primeros años de Juana, en los que se la preparó como a una infanta de España, pero no como a una futura reina, ya que sus opciones de serlo eran casi nulas hasta que la tragedia golpeó a los Reyes Católicos con varias muertes, convirtiéndola en heredera. Estudia sus gastos, los de su Casa, y cómo ella nunca la controló, pues primero sus padres y después su marido se encargaban de gestionarla, dejándola con limitadas opciones de conseguir aliados. En definitiva, Juana estaba muy sola. Esa soledad la fue obligando a tomar decisiones, cuestionables o no, con el fin de lograr sus objetivos. Tras la muerte de su madre, el principal era garantizar que su hijo Carlos heredase sus reinos españoles (una de las razones de su peregrinaje con el cadáver de su marido). Su empeño aseguró la dinastía de los Austrias en España, por lo que su papel en nuestra historia es clave. Juana murió a los 76 años y solo pasó 10 años con Felipe el Hermoso, por lo que Aram considera que este periodo «no debe dominar nuestra concepción de ella».

Nota: 8/10.

Más información sobre la autora en la web de la Universidad Pablo Olavide.

Volver arriba