“Las hermanas Makioka” (1936). Junichirô Tanizaki.

Las cuatro hermanas Makioka son el triste reducto de una sociedad que está saltando por los aires en Japón, justo antes de la II Guerra Mundial. Tanizaki crea una novela lenta, tan descriptiva de las más nimias realidades que necesita toda la paciencia del lector para sumergirse en esa asfixiante alta sociedad japonesa. Pero, en realidad, cuando terminas el libro comprendes que te has sentido igual que esas mujeres, aprisionadas por unas rígidas convenciones que deciden cada uno de sus movimientos, sin dejarles ni un hueco para respirar.

De todas ellas, solo Koi-San está a caballo entre el mundo que fue y el que va a ser, pero la factura que paga por su necesidad de ser libre es altísima. Durante toda la novela la vemos a través de los ojos de su hermana Sachiko, y no es una mirada agradable. Sachiko no entiende a su hermana, se desespera con sus constantes salidas de guion y, aunque la quiere, es capaz de tomar crueles decisiones respecto a ella.

La historia se centra en la necesidad de casar a Yukiko, una joven tímida, desesperante en su inacción. Los Makioka son una familia de clase alta venida a menos, y Yukiko ya es muy mayor para casarse (¡tiene más de 30 años!). Durante toda la novela vemos cómo es el proceso de encontrar marido en esa clase social: desquiciante. Los candidatos son sugeridos por conocidas de la familia, normalmente alguna mujer de una clase social más baja que inicia las negociaciones. Se organiza el miai, el encuentro entre los dos posibles novios, rodeados de sus familias: que se vean a solas es impensable. Uno a uno, todos los candidatos de Yukiko van cayendo: algunos tienen manchas en su honorabilidad, otros no tienen una posición económica que sea fiable para la familia… Y la angustia de casar a la tercera hermana va aumentando, porque hasta que ella no contraiga matrimonio no podrá hacerlo la menor, Taeko, Koi-San. Y es urgente que Taeko sea domada por el matrimonio: intenta independizarse creando su propia empresa de elaboración de muñecas artesanales y en su juventud protagonizó un incidente poco decoroso con su eterno enamorado, con el que mantiene la relación pese a que es totalmente escandalosa.

La hermana mayor, Tsuruko, vive en Osaka, en la considerada “casa grande” de la familia, aunque es un cuchitril donde se hacina con su marido y sus hijos. Pero todas las decisiones de las Makioka deben ser aprobadas por la casa principal: así lo dicta la tradición.

Alrededor de las vivencias de las cuatro hermanas y su familia pululan noticias sobre la inminente guerra y las consecuencias directas para ellas: amigos alemanes que abandonan el país, las relaciones con China… Suenan como en sordina, como si nada hubiese más relevante que encontrar marido a Yukiko, pero, en realidad, es esa sordina la que está cambiando todo para las Makioka, porque el mundo que conocen se está desmoronando. Por desgracia para Taeko, tarda demasiado en hacerlo y se ve atrapada entre sus ganas de volar y el lastre de la tradición, que la aprisiona a su familia sin remedio.

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Nota: 8/10.

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