Primera nieve en el monte Fuji (1958). Yasunari Kawabata

Puede sonar sórdido, pero tengo debilidad por los escritores suicidas, como Yukio Mishima, Virginia Wolf y Sandor Marai. Todos comparten, si no un estilo, una narrativa característica, ensoñadora, distinta. Una atmósfera envolvente que lleva al lector a mundos nuevos, irreconocibles. Kawabata, con el que además comparto el día de nacimiento, es quizá el más evocador de todos. Esta colección de relatos es tan hermosa, tan deslumbrante, que releer alguno de los cuentos cualquier tarde sin nada que hacer debería ser obligatorio. El amor, el trabajo, la vida, todo pasa sin que pase nada, todo se demora ante los ojos del lector, obligándole a leer entre líneas, a escarbar entre las palabras, tan bellas, para llevarse consigo algo del mundo de Kawabata. A veces una hilera de árboles quemados por el viento bastan para sostener una historia. Otras, un fantasma que no existe. Kawabata no tiene prisa, ni la transmite. Como si cada una de las cortas historias fuese un oasis. Un paréntesis en medio de una tormenta. Aunque, en el fondo, en cada una de ellas haya miles de rayos y truenos.

Nota: 10/10.

Autor: Yanusari Kawabata (1899-1972)
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