“Sobre los huesos de los muertos” (2009). Olga Tokarczuk

“Qué tristeza, qué gran tristeza siento por los animales muertos, una tristeza que parece no terminar nunca. Mueren uno tras otro, de modo que estoy en duelo permanente. Me hinqué de rodillas en la nieve manchada de sangre y acaricié su pelo áspero, frío, tieso.

– Usted lamenta más la muerte de un animal que la de un ser humano.

– No es cierto. Me duele igual la muerte de unos y de otros. Pero nadie dispara a la gente indefensa.”


La novela más fascinante que he leído últimamente, sin duda. Janina Duszejko es una mujer mayor que vive sola en una zona inhóspita de Polonia, lindando con la República Checa; un lugar donde el invierno es duro y el verano corto, donde los escasos vecinos comparten el buen tiempo con habitantes ocasionales pero, el resto del año, resisten la soledad y la nieve como pueden.

Janina nos cuenta en primera persona cómo es su vida en Kotlina Kłodzka, cómo son sus vecinos, a los que pone motes alegóricos. Y nos cuenta las extrañas muertes que empiezan a asolar la zona y que ella achaca a la venganza de los animales contra los cazadores. Reconozco que, excepto por su fe ciega en la astrología, me he sentido extrañamente cercana a este personaje: una mujer mayor a la que le gusta la soledad y vive en el campo, que desprecia y odia a los cazadores y que ama a sus perras sobre todas las cosas. Pero sus perras ya no están: desaparecieron sin dejar rastro y ella está convencida de que las mataron esos seres despreciables que son los cazadores.

La primera muerte es la uno de sus vecinos, Pies Grandes: un cazador furtivo hosco y desagradable que se atraganta con un hueso de corzo. Ella y otro de sus vecinos, el afable Pandedios, deciden, pese a que despreciaban al muerto, ponerlo presentable para cuando aparezca la policía. Y tras esta muerte empiezan a sucederse otras: todos los muertos son cazadores, seres viles envueltos en tramas de corrupción… y hay huellas de animales en la escena. Dioni, un exalumno de Janina que la visita todos los viernes y con el que pasa el tiempo traduciendo a William Blake, y Pandedios, su otro amigo, la exhortan a dejar de decir por todas partes que los animales han matado a todos esos hombres, vengándose de ellos. Sí, Janina es extravagante, alocada, cree en el destino trazado por los horóscopos y nos cuenta todo esto con una voz tan socarrona, tan peculiar y maravillosa que es imposible no amarla.

De fondo, la poesía de Blake es el mejor marco a esta historia llena de matices, con un final que a mí me ha resultado maravilloso, aunque quizá no lo sea tanto para quienes no aman tanto a los animales como yo… y Janina.


Más información sobre la autora en Wikipedia.


Nota: 9/10.


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