“Tigres de cristal” (2018). Toni Hill.

Bailando entre los años de su infancia y la actualidad, los protagonistas de esta novela se abren paso entre la tragedia que los marcó de niños en un vano intento de vivir con normalidad. Narrada de manera coral por el narrador que nos cuenta la actualidad y por un aspirante a escritor que rememora el pasado, Tigres de cristal es un profundo análisis de la violencia, del mal y de cómo el pasado, queramos o no, nos define para siempre.

El eje de la historia son tres niños que viven en los 70 en un barrio marginal de Cornellá de Llobregat: Víctor, Juanpe y Joaquín. A Joaquín lo apodaron el Cromañón por su violencia irrefrenable, y la dureza con la que trata a Juanpe, un niño que vive en un hogar terrible, desencadena toda la trama. Víctor, un niño inteligente, popular y con unos padres que son la envidia de todos los niños del barrio, se hace amigo de Juanpe, y su afán por protegerlo los llevará a agredir a Joaquín para darle un escarmiento. Pero el escarmiento se les va de las manos… Ismael, un niño en el que nadie repara, es quien nos narra estos recuerdos, que se van intercalando con la historia actual de los protagonistas. Los dos amigos, los habitantes de aquel barrio triste y difícil, las personas con las que se relacionan ahora que son adultos…

Sin perder nunca el ritmo, la novela nos zambulle en la historia de estos críos y nos obliga a entenderlos, a compadecerlos. A despreciarlos en muchas ocasiones. El peso de lo que hicieron ha salpicado de una manera u otra a todos los personajes, y, con maestría, Hill va desgranando en la novela toda esa vorágine de sentimientos, entremezclándolos, retorciéndolos en un magnífico juego psicológico. Quizá por eso el final es lo que menos me ha gustado de la novela. Durante toda la trama sospechas que el desenlace puede ser el que es, pero, al menos en mi caso, deseaba equivocarme. La disección de la culpa, magníficamente retratada en Tigres de cristal, no varía con el final de la novela, simplemente nos obliga a rebobinar y cambiarla de lugar. El autor quiere que nos planteemos si lo que realmente pasó hubiese cambiado lo que vivieron los personajes de haberlo sabido. Realmente, no estoy segura.

Nota: 6/10.

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