El señor de los anillos (1954). J.R.R. Tolkien
Me faltarían palabras para explicar el impacto que sentí la primera vez que leí El Señor de los Anillos. Quizá una explosión. Es un libro largo, extremadamente largo. Me lo leí en cuatro días, la primera vez. Cuatro días en los que no me separé de sus páginas. Semejante flechazo ha pervivido durante décadas, y es raro el año que no lo releo. ¿Es un amor irracional? Quizá, pero, francamente, me importa un bledo. Aragorn, Frodo, Arwen, Gandalf, Merry... y Sauron. Los personajes ya forman parte de nuestra iconografía. En el fondo sólo es una historia de buenos y malos,…




