«Beren y Lúthien» (1917). J.R.R. Tolkien.

«Beren y Lúthien» (1917). J.R.R. Tolkien.

Esta bra es un ensayo: el hijo de Tolkien, Christopher, recoge y analiza en ella todas las versiones de la leyenda más famosa de la Tierra Media, la de Beren y Lúthien, que escuchamos cantar a Aragorn en El Señor de los Anillos. La versión que canta Aragorn es la que recoge El Silmarillion, la última, pero Tolkien escribió la primera en 1916/1917 (al volver de Francia, donde combatió en la I Guerra Mundial), como parte de El libro de los cuentos perdidos. Comenzó a modificarla en la década siguiente y la transformó en un poema (largo): La Balada de Leithian. Como…
«El Silmarillion» (1977). J.R.R. Tolkien.

«El Silmarillion» (1977). J.R.R. Tolkien.

La mitología creada por Tolkien que dio origen a su obra cumbre, El Señor de los Anillos, fue bosquejada durante años por el escritor en decenas de libretas, escrita y reescrita y vuelta a escribir. Los primeros textos de El Silmarillion se remontan a 1925, pero desde 1917, cuando volvió de la Primera Guerra Mundial, empezó a escribir las historias que dieron origen a la Tierra Media. Tras su muerte, su hijo Christopher Tolkien, al que debemos la recuperación de un ingente material narrativo de su padre, recopiló en 1977 parte de esa mitología y la reunió en este libro…
Los hijos de Húrin (2007). J.R.R. Tolkien.

Los hijos de Húrin (2007). J.R.R. Tolkien.

Rescatada por Christopher Tolkien entre los escritos de su padre, Los hijos de Húrin es una de las historias más conocidas por los seguidores del autor de El Señor de los Anillos, precisamente por ser, con la de Beren y Lúthien, una de las que más se cita en esta obra. Ya había sido recogida por el hijo de Tolkien en los Cuentos inconclusos, pero, digan lo que digan los críticos, resulta un placer poder leer esta amplia versión de la hermosísima y trágica historia de Túrin, el hijo de Húrin. El destino será cruel con este hijo de reyes…
El señor de los anillos (1954). J.R.R. Tolkien

El señor de los anillos (1954). J.R.R. Tolkien

Me faltarían palabras para explicar el impacto que sentí la primera vez que leí El Señor de los Anillos. Quizá una explosión. Es un libro largo, extremadamente largo. Me lo leí en cuatro días, la primera vez. Cuatro días en los que no me separé de sus páginas. Semejante flechazo ha pervivido durante décadas, y es raro el año que no lo releo. ¿Es un amor irracional? Quizá, pero, francamente, me importa un bledo.  Aragorn, Frodo, Arwen, Gandalf, Merry... y Sauron. Los personajes ya forman parte de nuestra iconografía. En el fondo sólo es una historia de buenos y malos,…