«22/11/1963» (2011). Stephen King.

«22/11/1963» (2011). Stephen King.

El 22 de noviembre de 1963, el presidente de los EEUU John F. Kennedy fue asesinado a tiros en Dallas. Para muchos estadounidenses, Kennedy era la esperanza de un mundo nuevo (pese a las muchas sombras de su figura), y las teorías conspiratorias sobre el asesinato, cometido por Lee Harvey Oswald, nunca han cesado. En esta peculiar novela, Jake Epping, un profesor de inglés de 35 años que vive en una localidad de Maine, descubre que en el restaurante de su colega Al Templeton -que frecuenta hace años por sus bajísimos precios y la gran calidad de la comida- hay una puerta que permite viajar al 9 de septiembre de 1958. Al lleva años viajando al pasado, incluso ha vivido allí una larga temporada, pero ahora se está muriendo y quiere que Jake recoja el testigo de la misión que se ha impuesto: impedir el asesinato de Kennedy.

Así comienza esta novela sobre un viaje en el tiempo en el que nada va a resultar como Epping espera. Para empezar, hay unas reglas: siempre que vuelves del pasado, en el presente solo han transcurrido dos minutos. Si has cambiado algo en el pasado, vuelves al presente y regresas al pasado, esos cambios se deshacen. Al lo descubrió con amargura, pero su experiencia es una ventaja para Jake, que sabe qué debe hacer: cambiar el pasado, volver al presente y quedarse. Pero, además de salvar al presidente, el profesor quiere que la vida del celador del instituto donde trabaja, Harry, sea mejor: su padre mató a martillazos a su madre y a todos sus hermanos cuando era un niño, en un pueblo llamado Derry (¡cómo no!). Jake decide hacer una prueba antes de asumir la cruzada de Al, y cruza por primera vez la puerta al pasado, se convierte en George Amberson, un profesor de literatura, y se dirige a Derry para impedir la matanza y mejorar el futuro de Harry (su historia la descubre cuando el celador se anota en su clase para adultos y entrega una redacción en la que describe el terrible asesinato). En este primer viaje no logra impedir de todo el drama, así que regresa al presenta y decide asumir la cruzada de Al, volver a 1958 y, de paso, salvar a la familia de Harry. Y esta segunda vez sí lo logra. Sabe que ya no puede volver al presente y regresar, o todo desaparecerá, así que se traslada al estado de Texas para planificar cómo va a impedir que Oswald mate a Kennedy.

Lo que no esperaba Jake era enamorarse, pero la mujer de su vida, Sadie, lo estaba esperando en la pequeña localidad a la que se traslada y donde dará clase en el instituto una temporada.

Esta novela, si no eres norteamericano, te hace sentir distanciado al principio, pues en el resto del mundo no tenemos mitificada su figura hasta el extremo de sus compatriotas, pero esa sensación se va deshaciendo poco a poco, porque las aventuras de Jake te atrapan irremediablemente. Narrada en primera persona, Jake (que se parece muchísimo a Ben Mears) es un buen hombre, que describe sus andanzas con un fino sarcasmo y que, sobre todo, se muestra totalmente sincero. Página a página (y son muchas), Epping nos va ganando, porque es irremediable sentir aprecio por este personaje. Queremos que su historia de amor con Sadie triunfe, pese a todas las pistas que nos va dando de que no va a ser así, y el asesinato de Kennedy dejará de ser tan importante para nosotros como para él, que, pese a todo, está decidido a cumplir su cometido por ese sentido del deber del que no puede desprenderse.

Si esperas una novela típica de Stephen King, esta no lo es, ¡avisada quedas! ¡Pero es una novela fantástica!

Nota: 8/10.

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