El irónico y cáustico sentido del humor que destila esta obra, escrita como un cuento ruso, es tan intenso que por momentos abruma. Leskov fue un escritor incomprendido a veces en su época, y leyendo La pulga de acero es fácil comprender las dudas de sus lectores, porque no se sabe en ningún momento si la aguda pluma de Leskov apunta a los rusos, a los extranjeros, o constantemente a ambos. Dado su carácter conservador, sus obras más críticas resultaron duras de digerir para sus coetáneos, pero lo cierto es que esta cortísima narración no tiene desperdicio. El tono, el lenguaje y el ritmo son magníficos, y sobre ellos planea una risa siempre insinuada que nunca termina de convertirse en abierta carcajada. No es necesario. Desde que el zar Alejando encuentra en Inglaterra la prodigiosa y minúscula máquina que da título a la obra hasta que el artesano ruso El Zurdo intenta mejorarla el surrealista argumento no deja de sorprender. Un clásico que merece la pena descubrir.
Nota: 8/10.



No lo conocía. ¡cuántas cosas, cuántas lecturas nos perdemos!
me pasa lo mismo, elèna!
Hace tiempo que ví este libro. En su momento no lo apunté para leerlo, y tu comentario me lo ha recordado. ¡Gracias!
Ni idea de este libro ni del autor. Como dice elena, cuantas cosas nos perdemos, pero eso es inevitable. >Saludos
pues seguro que no os decepciona!
Sonrisa blanca con olor 😀
confieso que no lo conosco, si mucho de Dostoiesky y algo de Tolstoi, pero nada de Leskov, pasa tambien que la vida es tan corta y hay tanto para leer que no me va a alcanzar…
Es una obra realmente muy lograda y, al menos la edición que leí yo, tenía una brillante traducción en la que se intentaba emular el lenguaje del autor y las palabras (o palabros) que éste inventaba. >>Un saludo.
gww, sí, mi edición también es muy buena. me sorprendió mucho porque no conocía a leskov, pero la verdad es que merece la pena
Un libro estupendo, toda una sorpresa de este pequeño librito. >>Saludos.
si, una auténtica sorpresa, verdad? gracias por la visita!