Libros de la serie:
- La última cripta (2018).
- Ciudad negra (2018).
- La última revelación (2021).
- El último tesoro (2023).
Las aventuras de Ulises, el profesor Castillo y Cassandra son entretenidas, pese a su inverosimilitud (hay mucha fantasmada) y son una lectura recomendable si quieres desconectar sin tener que poner tu cerebro a pleno rendimiento… si consigues abstraerte de la ingente cantidad de faltas de puntuación. Parece que las comas fueron lanzadas y colocadas al azar, y la costumbre moderna, propia de analfabetos funcionales, de separar sujetos y predicados con comas es la norma. Quizá a ti, querido lector o lectora, esto no te suponga mayor problema: a mí me ha hecho subirme por las paredes de la desesperación.
El narrador de esta saga es Ulises Vidal, un barcelonés al que conocemos trabajando en Honduras como instructor de submarinismo. En una de esas inmersiones encuentra una campana de bronce, y, como le confirma al volver a casa el viejo amigo de su padre, el profesor Castillo, se trata de un hallazgo único: es de origen templario, hundida más de un siglo antes del descubrimiento de América por Cristóbal Colón (toda la trama se basa en que los templarios conocían el continente siglos antes).
Ulises, picado por la curiosidad, contacta con un «cazador de tesoros» que no tiene demasiada buena fama, pero necesita su barco y sus equipos para peinar la zona. A bordo viaja la bella mexicana Cassie, una joven arqueóloga submarina de la que se va a enamorar. El malvado saqueador arqueológico, decepcionado por no encontrar nada más que un pecio sin valor económico, no hace caso a Ulises cuando le pide que rastreen la zona donde apareció la campana (a cierta distancia del pecio). Nuestro héroe decide hacerlo él y encuentra lo que cree que es un anillo, pero, como Castillo le explica, se trata de un sello templario. Entonces empieza la aventura de los tres protagonistas siguiendo los pasos de los viejos caballeros por medio planeta en busca de su tesoro perdido. Cuando encuentran el lugar donde creen que está, el cazador de tesoros aparece para arrebatárselo, pero se va a liar parda con una guerrilla y el lugar acaba destruido. Las pistas los llevan hasta una remota iglesia donde encuentran el auténtico tesoro que protegían los templarios: los huesos de Jesucristo… que invalidan la creencia en resurrección. Todo increíble y fantasioso, pero entretenido.
En la segunda novela se van con Castillo a rescatar a su hija al Amazonas. Cassie e Ulises han roto: la convivencia no es el fuerte de nuestro chico y la cagó, básicamente. No habían vuelto a verse hasta que el profesor los reúne para pedirles ayuda. Esta segunda aventura es todavía más inverosímil que la primera, pero es entretenida. Nuestros héroes descubren una ciudad perdida en la que viven los morcegos, tomados por demonios por los habitantes de la zona pero que resultan ser el resultado de terribles cruces genéticos por parte de una antigua civilización. Protegidos por la selva y asesinando a los intrusos han logrado mantenerse ocultos, pero Ulises, Cassie y Castillo van a terminar con esa «paz». Los malos, en esta entrega, con una constructora que planea anegar toda la zona con un embalse, pero nuestros héroes conseguirán detenerlos, cómo no.


