Una de las batallas más apasionantes de nuestra era es la que enfrenta a historiadores y novelistas históricos (y, por supuesto, a historiadores con divulgadores de redes sociales, pero esa es otra historia que no atañe a los libros). Reconozco que no tengo mi postura definida: ¿es mejor que una adolescente lea una mierda de libro de amor romántico o esta novela? Evidentemente, mejor esta novela. Sin embargo, que la obra esté escrita para ser un best seller y no un ensayo histórico es un problema en sí mismo. ¿Qué postura tomar? Seguiré pensando.
El ensayo novelado del italiano Alberto Angela es una obra perfecta de divulgación, porque se lee con rapidez, llevándonos por los últimos años de vida de la reina Cleopatra VII entre hechos históricos y escenas imaginadas (siempre avisando de que está elucubrando, eso hay que reconocérselo al autor). Por tanto, esta historia novelada tiene la ventaja de que nos ahorra lo que, en las novelas históricas, suele aburrir a la mayoría de los lectores: las toneladas de datos. Angela los condensa en párrafos, y en cambio no escatima palabras en las descripciones de escenas que rellena con su imaginación, como los encuentros entre la famosa reina de Egipto y César o Marco Antonio.
Hay que reconocer que Angela se ha documentado, e intenta sustentar cada línea de esta biografía novelada con referencias de los historiadores coetáneos de sus personajes o de estudiosos de nuestra era. También es evidente su admiración por Cleopatra VII, una mujer única en su época. Lejos de idealizarla por su belleza, como ha hecho el cine, Angela la valora por su intelecto, su notable educación y su habilidad política: a las mujeres se nos impedía el acceso a la educación, los bienes y hasta la potestad de nuestros hijos, por lo que es evidente que una mujer que despuntó así en los años antes de Cristo y sigue siendo una leyenda era una mujer que tuvo que desafiar todo lo establecido, pese a ser una reina. El autor la compara mucho con la británica Isabel I, olvidando a otra reina formidable, a la que la propaganda maliciosa no escatimó esfuerzos para desacreditar: la española Isabel la Católica. Cuando leí su biografía, hace años, me sorprendió ver desmontadas en mi cabeza tantas ideas preconcebidas sobre ella (no digamos ya leyendo cualquier biografía de Juana la Loca, una de las mujeres más injustamente juzgadas por la Historia). Es evidente que la historia la escriben los ganadores (y siempre hombres, hasta bien entrado el siglo XX), y, si ya en los tiempos en que vivían se usaba la maledicencia para desacreditar, ¡imaginemos qué pasaría después!
Por eso, sí resulta refrescante que Angela no enfoque la historia de Cleopatra como se ha hecho tradicionalmente, juzgándola como una mujer fatal que usaba el sexo para conseguir sus objetivos. En todo caso, cuando lo hizo, nada diferente hizo a su pareja masculina, ya que tanto César como Marco Antonio hacían exactamente lo mismo (aunque ellos, obviamente, son hombres y por tanto intocables). El autor hace un retrato de una mujer excepcional, que supo hacerse un hueco en la historia con su inteligencia, y trata de explicarnos qué hay de verdadero en las leyendas sobre ella que han pasado a la historia (y que el cine se ha encargado de magnificar).
En resumen: es un ensayo novelado refrescante, que te entretendrá si no eres una erudita.


