Novelilla entretenida, en la que la protagonista, que parece idiota la mayor parte de las veces, Joanne, está casada con un hombre adinerado, 20 años mayor que ella, y tienen un bebé de unos meses. Viven en una casa impresionante, en las afueras del pueblo, y como Joanne ha dejado de trabajar para cuidar de su hija -y su marido pasa mucho tiempo fuera por trabajo- se aburre bastante.
En esas están cuando aparece la hija veinteañera de Richard, Chloe, quien lleva enemistada con él desde que se ha casado con Joanne. Cuando se instala en su casa, la joven trata a su padre con amabilidad y mucho amor, pero, en cuanto se da la vuelta, a Joanne la pone de vuelta y media, sin que su marido la crea. Poco a poco, empieza a descubrir cosas inquietantes del pasado de su marido y su hija, como que su mujer se suicidó en extrañas circunstancias, y que su segunda hija murió de bebé de muerte súbita. Y Joanne empieza a sospechar que Chloe tiene algo que ver en ello…
No me voy a extender mucho, porque pese a la vuelta de tuerca final con la que la autora trata de engañarnos, no lo logra. Típica novela para llevarte a la playa y leer con medio cerebro desconectado.


