Sin ser obras maestras, las novelas de la inspectora Escudero son entretenidas, y el autor ha ido puliendo poco a poco algunas aristas del personaje, ya que la progresión es evidente desde la primera entrega a las siguientes. Lo que sí me desespera, y no solo por estas novelas, porque cada vez es más común, es la tremenda cantidad de faltas de ortografía y de puntuación (hasta errores gramaticales encuentro) que tienen. Ojalá las editoriales recuperasen los viejos hábitos de corrección, porque entre esto -y lo que escriben en los periódicos- estamos condenadas a leer sujetos y predicados separados por comas, «en base a» cada dos por tres (sí, ya sé que Fundeu ya admite esa expresión, pero ME NIEGO A USARLA: ¡es una barbaridad!) y muchas más barrabasadas. Sin contar con los extranjerismos innecesarios, claro, que esa es otra historia.
En la primera novela, El ladrón de miedos, nos encontramos a Marta Escudero en Oviedo, aunque acaba de romper una relación con su comisario y está valorando pedir el traslado a Alicante. Que alguien pueda preferir vivir en Alicante que en Asturias me resulta incomprensible, y sé que es una chorrada, pero esto me distanció del personaje en la primera novela: no leemos ni una sola descripción de la bella Oviedo, y muchos menos de la la espléndida naturaleza asturiana. Raro. Tampoco ayuda a Marta Escudero que se nota muchísimo que detrás de ella está la mente de un hombre: quiere que su personaje sea feminista, pero se le escapan machiruladas en la trama de vez en cuando. Dicho esto, que nadie piense que las novelas son malas, ni mucho menos. Quizá la primera es la menos buena, pero Pérez va puliendo en las siguientes su personaje y su estilo narrativo, quitándole aristas e intentando añadir algunas curvas. De hecho, entona su mea culpa a Oviedo haciendo volver a la inspectora en la cuarta novela, y, entonces sí, descubriéndonos el paisaje asturiano. Esto no es baladí, en mi opinión: que la trama esté bien situada en el espacio en el que sucede me parece muy relevante, pues ayuda a dar contexto.
Volviendo a la primera novela, que discurre en Oviedo, vamos a seguir a Escudero en la investigación de un terrible caso, que comienza cuando un exfutbolista famosillo aparece con su mujer en casa totalmente drogado y sus dos hijos muertos. Marta empieza a tirar del hilo de la extraña droga verde que encuentran en el domicilio y acaba en una discoteca, La Mina, donde conoce a un atractivo italiano que la invita a alguna copa… en la que ella ignora que hay droga. Tras desinhibirse a lo grande, la inspectora tendrá que vivir que el vídeo de esa noche se filtre, pero intentará sobreponerse y seguir los indicios, hasta encontrar a quien maneja el cotarro de esa nueva y peligrosa droga. Lo hace con ayuda de un subinspector, Quintero, al que la une una gran amistad. Pese a ello, Silvia, una de sus mejores amigas, poli en Alicante, le habla de un puesto en su ciudad y, tras cerrar el caso, Marta decide mudarse.
En la segunda novela, El ladrón de barro, Marta aterriza en Alicante, se compra un apartamento, se muestra encantada de vivir a 35 grados casi todo el año y se estrena a lo grande como jefa del departamento con un extraño caso: millonarios a quienes roban -solo dinero , dejando atrás joyas y otros objetos de valor- y a quienes dejan pintado con barro en la casa el símbolo del dólar. Marta conocerá a un atractivo periodista con el que va a intimar y que la ayudará a avanzar en el caso, al relacionarlo con una familia a la que entrevistó, desesperada por conseguir dinero para poder enviar a su hijo, que padece una enfermedad rara, a EEUU, donde hay un tratamiento experimental.
El ladrón de silencios, la tercera entrega, se centra en una mafia que compra y vende oro y joyas. Un hombre aparece degollado en una playa y pronto descubren que ha pasado los últimos días con una niña pequeña, que ha desaparecido, aunque un extraño incendio en el apartamento donde se alojaban permitirá a Marta Escudero verla, aunque no se dé cuenta de quién era hasta después: un hombre se la lleva en brazos al empezar el fuego y se cruza con ellos. Fran, el periodista y ya amante, sigue echándole cables en la investigación (a cambio, ella le da algunas primicias), y también aparece en escena su hermana mayor, Lara, quien ha pasado varios años en la cárcel: el padre de las Escudero era un maltratador, y Lara se lo cargó, a pesar de negarse a sí misma durante muchos años la realidad, algo que separó a las hermanas.
La cuarta entrega, El ladrón de letras, lleva a Marta de nuevo a Oviedo, donde debe testificar por el caso de la primera novela, y decide llevarse a Fran con ella y pasar unos días de relax. Por supuesto, no va a ser posible: el nuevo comisario y su excompañero Quintero están investigando una serie de asesinatos de personas relacionadas con la literatura, y es un caso demasiado apetitoso para que Marta lo deje pasar. El asesino, tras matarlos, deja a todos una nota en la que les acusa de depravados, o de traidores, o de mentirosos. Está claro que tiene rencor contra todas sus víctimas, pero encontrarlo no va a ser sencillo. Marta se carga sus vacaciones y casi su relación de pareja para atraparlo.
La quinta novela de la serie es El ladrón de cuerpos, que se centra en el tráfico ilegal de órganos. Además, Marta y su hermana Lara van a descubrir un enorme secreto familiar: un antiguo amor de su madre que las ha cuidado siempre en la sombra. Y, en temas amorosos, con sus crisis por la obcecación de Marta con el trabajo, la inspectora y Fran siguen intentando encajarse.
Esta trama familiar va a ser relevante en la séptima novela, El ladrón de destinos, en la que nos encontramos a querida inspectora Escudero expedientada con una suspensión de seis meses en el curro y bastante desquiciada. Ella y su hermana deciden buscar a Brenda, su recién descubierta hermanastra, que desapareció sin dejar rastro tras caer la red de tráfico de órganos, en la que estaba implicada. Este periplo de las dos hermanas volviendo a Oviedo, descubriéndose la una a la otra, y de paso los secretos del pasado, es muy interesante. Vuelve Fran, que tras sus aventuras haciendo fotos por África es consciente de que va a perder a Marta, y la ayudará en el caso, aunque casi le cuesta caro.
Novelas de la serie Inspectora Escudero:
- El ladrón de miedos (2023).
- El ladrón de barro (2023).
- El ladrón de silencios (2023).
- El ladrón de letras (2024).
- El ladrón de cuerpos (2024).
- El ladrón de sombras (2025).
- El ladrón de destinos (2026).


