Saga «Amanecer rojo» (2014-2023). Pierce Brown.

Saga «Amanecer rojo» (2014-2023). Pierce Brown.

Me tocará releer esta saga, me temo, porque la devoré con un entusiasmo imparable… pero acababa de leer Cazadores de sombras ,y claro, cualquier distopía después de esa cursilada romántica parece Tolkien. Aclaro esto porque no sé si seré totalmente objetiva en esta reseña, jajajaja.

Amanecer rojo, la primera novela de la saga, no es la originalidad hecha ciencia ficción, cierto, pero es un contundente puñetazo en el estómago para el lector. Bebe de muchas fuentes, todas reconocibles, pero consigue hacerlas suyas. La primera parte se inspira libremente en Un mundo feliz de Huxley: las categorías sociales se dividen por colores, y cada uno tiene una función asignada. Nuestro antihéroe, Darrow, es rojo: la clase más baja. Vive en Marte con su tribu, trabaja en las minas y es un eslabón más de una sociedad profundamente patriarcal (las mujeres no pueden trabajar en las minas, solo recolectando una especie de seda). Es un adolescente, aún no ha cumplido los 18, pero ya está casado con Eo, a la que ama mucho. La vida en la profundidad de Marte es corta: a los 40 eres un anciano, así que las cosas se hacen pronto, cuanto antes. Darrow nunca ha visto el sol, ni las estrellas. Sabe que existe la Luna porque fue la primera colonia de la Tierra, hace muchos muchos años, pero nunca ha salido de esa profundidad en la que vive; de hecho, todos los rojos de Marte creen que trabajando en las minas están ayudando a que se construyan las ciudades, los bosques, la vida que llenará el planeta. Los dorados son quienes gobiernan, seres bellos, inteligentes, altos y fuertes que, a través de una pantalla, la HP, alaban su entrega y les recuerdan la importancia de su sacrificio: gracias a los rojos, Marte pronto será habitable. Darrow no se cuestiona nada de esto, aunque su padre haya muerto colgado, como todos los rojos traidores, por cantar una canción prohibida. Los rojos cantan y bailan, y beben mucho también, pero hay una canción y hay un baile que tienen vedados: el padre de Darrow bailará la danza prohibida y será ejecutado; será el tío de Darrow quien ayude a su madre a criarlo. Pero Eo sí sueña con la libertad: es una rara avis en esa tribu de esclavos. Ella quiere que su marido rompa las cadenas, pero él no la entiende. Al menos hasta que la ve morir: por casualidad, las hilanderas descubren un túnel que lleva a la superficie, y Eo lleva a Darrow a ver el cielo y las estrellas, pero los descubren. Eo es ejecutada pero antes canta la canción prohibida y se convierte en un símbolo de libertad en toda la galaxia: hay un grupo de anarquistas que lucha por la libertad, Los hijos de Ares, y logran hackear la HP y transmitir el canto de Eo por todos los planetas. Y cuando Darrow la sigue en la horca (es un suicidio: está prohibido enterrar a los muertos, pero él lo hace, así que lo condenan a muerte), roto por su pérdida… algo pasa. No muere. Su tío lo despierta (lo han drogado para que parezca muerto) y le presenta a unos guerrilleros de Ares con los que, le dice, debe ir. Rompe las cadenas, Darrow, rompe las cadenas.

Y así comienza esta saga, con un antihéroe que, a través de modificaciones genéticas y mucho dolor, se va a convertir en un dorado para infiltrarse en la élite y luchar desde dentro para liberar a los colores inferiores. Esta parte de la novela es pura ciencia ficción, y nos dirige a la parte final, la parte en la que Darrow, con unas notas increíbles, llega al Instituto donde se forman los cachorros de los dorados: vamos a entrar en Los juegos del hambre, pero mucho mejor escritos. En el transporte que los lleva al Instituto, un dorado bastante bajo y poco agraciado (cosa MUY rara en esa casta), Sevro au Barca, un auténtico macarra, les dice que aún queda una prueba más antes de empezar la formación. Es una prueba terrible, una purga. Encerrados en una pequeña habitación con otro dorado, solo uno puede salir vivo. Darrow termina encerrado con un dorado amable, Julian au Belona, uno de los vástagos de la poderosísima familia Belona, y le rompe el corazón tener que matarlo a sangre fría, pero lo hace. La mitad de los nuevos alumnos asesina a la otra mitad para ganarse su puesto en el Instituto. Pero las penurias están lejos de terminar: su formación oficial empieza con una guerra. Los próceres, los formadores, sueltan a los aspirantes en un mundo donde hay varios reinos: Marte, Júpiter, Plutón, etc, y el ganador será el que conquiste todos. Los juegos del hambre parecen un parchís al lado de esto. Darrow, de la Casa de Marte en esta batalla, va a cometer muchos errores, como no entender al principio lo que es ser un buen líder y perder a su equipo. Le va a salvar la vida la exlíder de la Casa de Minerva, Mustang, y ella se la salvará a ella después, mientras se van enamorando. Pero Darrow nunca olvida su misión principal: tiene que llegar a lo más alto de esa élite para ayudar a Los hijos de Ares. Tras muchas salvajadas, Darrow vence a su némesis, el Chacal, tras desbaratar un terrible complot de la familia que manda en Marte, los Augusto, que ha comprado a todos los próceres (el prócer de la Casa de Marte será el único que lo ayude, y más tarde descubrirá que es el padre de Sevro) para que ayuden a ganar al Chacal y perjudiquen a Darrow (ya apodado el Segador, a causa de su arma, una especie de guadaña). La gesta de Darrow y Mustang es tremenda, pero cuando los declaran vencedores y sabe que puede elegir la casa que quiera para servir… Augusto, que es el padre de Mustang y Chacal, que son gemelos, le ofrece no delatarlo y obtener un puesto en su casa. Darrow quiere seguir a Mustang y a sus amigos, pero su deber se impone: ¿dónde mejor que en la casa dominante puede servir a la rebelión?

Y así llegamos a la segunda novela: han pasado unos años, Darrow es la estrella de la Casa de Augusto… pero la va a cagar estrepitosamente en una batalla estelar contra su némesis: su exmejor amigo Casio, el hermano de Julian, que ha jurado vengarse tras descubrir que fue él quien asesinó a su hermano. Es absurdo, evidentemente, pues él también mató a un compañero en esa prueba, pero la familia Belona no está para fruslerías: quiere la cabeza de Darrow, aunque no puede tenerla mientras siga protegido por Augusto. Pero, tras perder casi un millar de vidas (importante para Darrow) y una flota estelar (importante para Augusto), pierde el favor de la poderosa casa, y su líder le anuncia que lo va a despedir. Eso es una sentencia de muerte, todos lo saben (de hecho, los Belona acaban de darle una paliza tremenda en una emboscada, en la que terminaron arrancándole la cabellera), y Darrow asume que todo ha terminado. El último viaje que hace con la familia es a una convención a la Luna, y allí, una de sus camaradas le ofrece una puerta para salvarse: reunirse con el Chacal, que perdió el favor de su padre. Darrow va a reunirse con él y este le ofrece ser la cara visible de su lucha por hacerse con el poder, ya que Adrio, el Chacal, es un psicópata, como descubrimos en la primera novela, y necesita a alguien inspirador. Darrow se mete de lleno en la conspiración, porque necesita llegar a lo más alto para liberar a los colores oprimidos. En ese viaje a la Luna se reencuentra con Mustang, ahora pareja de Casio (pronto sabremos que está infiltrada para ayudar a su familia), y Darrow se reúne con Harmony, uno de sus contactos en los Hijos de Ares, que le dice que su mentor ha muerto y que ahora quieren sangre: le da una bomba para que la detone en la cena. Pero Darrow no cree que Ares quiera algo semejante: a él lo instruyeron para infiltrarse, llegar a lo más alto y alcanzar la revolución desde dentro, así que en vez de detonar la bomba se enfrenta a los Belona, la lía parda y obliga a la emperadora, Augusta, a mostrar que está beneficiando a esa casa en detrimento de las otras. Darrow quiere una guerra civil entre dorados, y va a conseguirla.

Poco después, su mentor se comunica con él… a través de Sevro. Sí, el pequeño Aullador trastornado también forma parte de los Hijos de Ares, y Darrow descubre que Harmony le ha mentido y que ha montado un grupo de terroristas, ya fuera del círculo de Ares. Los planes de Darrow van viento en popa: las dos familias de dorados luchan entre sí, él se ha convertido de nuevo en un héroe y el padre de su casa decide adoptarlo. Pero, por supuesto, las cosas se van a torcer terriblemente, y el Chacal, que tiene su propia agenda, los traiciona a todos y lo secuestra. Es una escena terrible, porque de regalo le entrega a Darrow una caja con la cabeza de Ares: nuestro héroe ha descubierto hace muy poco que es el padre de Sevro, el prócer de la Casa de Marte que, según creía, se había unido a la facción de la emperadora y los Belona. Su amor por una roja, que fue ejecutada por quedarse embarazada de un dorado, fue la chispa que encendió el ansia de revolución en Ares. Pero el Chacal descubre quién es Ares, quién es Darrow… ¿cómo? Lo descubriremos en la tercera novela: Harmony, furiosa, los ha delatado.

En esta parte de la saga Darrow vive un momento muy relevante: vuelve a Lico, ve a su madre y… le confiesa a Mustang quién es en realidad. Ella se va, rompiendo el corazón de Darrow, pero eso pasará a segundo plano tras ser secuestrado por el tarado del Chacal, claro.

En el tercer libro de la saga vemos cómo el psicópata de Adrio, tras torturarlo y destrozarlo física y psicológicamente, encierra a Darrow nueve meses en un agujero: le asegura que ha secuestrado a su familia en Lico y que, si pide piedad, los matará. Pero el Segador va a ser rescatado: Sevro se encargará de ello. Los dorados retransmiten su ejecución en la HP, pero el pequeño aullador no cree que su amigo esté muerto y no va a parar hasta encontrarlo. Dos hermanos grises infiltrados, Holiday y Trigger, lo ayudan a escapar, pero la cosa sale regular porque Darrow se niega a irse sin Victra, la dorada hermana de la chunguísima Antonia (que fue de la Casa de Marte en el instituto, traicionándolo), que renegó de su familia para seguir al Segador. Está encarcelada y la rescatan, pero esa pérdida de tiempo le cuesta la vida al chico que los está rescatando. Darrow, Victra y su rescatadora superviviente consiguen escapar y Darrow se despierta días después a salvo. Y este primer final de la saga (hay más libros, pero este es el final de la trama base), es despiadado, brutal. La búsqueda de la raza de Ragnar, su muerte, la dureza de su hermana Safo, que finalmente se une al segador y el rescate de Casio son clave en la historia. El engaño final para conseguir su objetivo, aunque como lectora lo sospechas con facilidad, es espectacular. Pero estaba claro que esta trilogía no podía quedarse en trilogía, porque la historia termina con el alzamiento de los rebeldes, pero, qué pasará después? Así que Oro y Ceniza nos lleva 10 años después de ese final, y, ¡oh, sorpresa!, el mundo no es justo todavía, hay dorados que siguen luchando contra la joven república y Darrow y Mustang tienen un hijo (él descubre que es padre al final del tercer libro; ella, sabia como siempre, se lo ha ocultado para que lidere la revolución). Sevro y Victra tienen un montón de hijas y se siguen amando locamente. Pero ahora hay un Senado, que lidera Mustang, y la decisión unilateral de Darrow de conquistar Júpiter no les ha molado nada a muchos, especialmente al grupo que lidera su exreclutador, Dancer, que ahora representa a los colores bajos. Cuando alguien de su grupo filtra, además, que Darrow rechazó reunirse con los representantes de los Belona para intentar llegar a un acuerdo de paz, todo estalla y Mustang no puede defenderlo. El Segador decide huir, por supuesto con Sevro, y tomar los planetas que quedan todavía en manos de los dorados.

Casio, mientras, ha tomado bajo su tutela a Lisandro, el nieto de la asesinada líder de los dorados, y se van a meter en problemas cuando, casi por accidente, acaban en un asteroide donde se esconden algunos de los más poderosos disidentes dorados. Casio se cambia para esconder su identidad, y Lisandro se encuentra por primera vez entre dorados, y descubre lo chungos que pueden llegar a ser, pero también que podrían ser maravillosos.

En el cuarto libro ya no tenemos un único narrador, Darrow, sino que cada protagonista nos cuenta en primera persona sus vivencias. Además de Darrow y Lisandro, vamos a conocer a Liria, una roja, y a Efraín, un contrabandista, el exprometido del hermano de Holiday, que murió rescatando a Darrow. La muerte de su amado le ha hecho renegar del Amanecer Rojo y de todo lo que rodea al Segador.

En esta novela, Darrow se tiene que enfrentar a muchas cosas, pero la peor va a ser, sin duda, la muerte del guardia, un héroe de la rebelión, que causa durante su fuga tras dictarse la orden de detención contra él. La segunda, decidir sacar de la prisión submarina a varios terribles delincuentes encerrados por ellos, como a Apolonio, el terrible hermano de su ya muerto amigo Tito. Darrow cree que los necesita para acabar con la guerra, así que los rescata sin pensar en las consecuencias. Sevro, como siempre, lo seguirá ciegamente.

Liria escapa de un ataque del grupo terrorista que está contra los antiguos rebeldes, la Mano Roja, liderada por la antigua compañera de Darrow en los Hijos de Ares, Harmony, y, por azar, termina con Kavax y su zorrito, y se lleva con ella a su sobrino ciego: el resto de su familia muere en el ataque. Liria es inteligente, pero sabe poco de la vida y pronto cae en las garras de Efraín, disfrazado, que la necesita para llegar a Kavax: el contrabandista ha recibido un encargo que puede cambiar su vida y la de todo su equipo. Le regala un colgante que deja fuera de combate a toda la nave y secuestra a Pax, el hijo de Darrow y Mustang, y a Electra, una de las hijas de Sevro y Victra. Los avatarares de Pax y Electra los llevan a terminar con Sefi, la hermana de Ragnar, que ha abandonado la República intentando crear un mundo sin guerras para sus obsidianos. No lo conseguirá: la llegada del temible Faa termina con su vida y sus sueños.

Los libros 4, 5 y 6 se centran mucho en la guerra, especialmente el quinto. Nuestros queridos personajes de la República luchan separados: Sevro, tras huir con Darrow, lo abandona finalmente, ya que está en contra de su plan. Victra termina pariendo escondiéndose de la terrible Mano Roja acompañada de Liria y Volga (que, como descubriremos, es hija de Ragnar), pero los terroristas dirigidos por la excompañera de Darrow en Los Hijos de Ares se han convertido en un terrible grupo violento, y asesinan a Ulises, el primer hijo varón de Sevro y Victra. Lisandro, que va de guay y no llega a chachi, intenta creer que hace todo lo que hace para salvar el universo, pero no es más que un gilipollas. En el sexto libro, cuando traiciona a Casio, Darrow y Diomedes para unirse a Atalanta, que quiere devastarlo todo, nos lo deja bien claro. Casio es uno de los personajes que más evoluciona en la segunda trilogía: el peso de su culpa lo hace ser un hombre mejor, y en el sexto libro, en el que se pasa casi toda la trama con Darrow, Sevro y Liria, es imposible no amarlo, por eso su terrible final por culpa de su antiguo pupilo nos rompe el corazón.

La reina, Mustang, lucha en esta trilogía para combinar su faceta de reina y mujer. Cumple con creces: es la más inteligente de todos. Tras pensar que Darrow ha muerto, descubrir que vive la llena de esperanza, pero, aunque se muere de ganas de verlo, como reina sabe que pedirle que cruce para llegar a la asediada Marte le costará la vida, así que lo envía a buscar a Quicksilver (el dorado millonario que siempre lo ha apoyado) porque cree que él tiene una flota oculta. No la tiene: ha gastado todo en crear un mundo perfecto e irreal en el que refugiarse cuando el universo se consuma por la guerra. Pero sí que puede ayudar a nuestros héroes, y lo hace. En el asteroide donde se oculta con Matteo, el antiguo profesor de Darrow, está Liria, que se une a ellos para volver a la guerra.

Los Raa son una de las familias más importantes de la trama, pero no son todos nobles y justos como Diomedes: Atlas se ha ocultado en las sombras para despertar la furia de Faa, el «abuelo» de Ragnar, y empujarlo a arrasar todo lo que esté a su alcance. Detrás está Atalantia, el temible enemigo. Romulo (el dorado al que Darrow engaña en la tercera novela, haciéndole creer que ha sido

La sexta novela termina con todo abierto, y la séptima, la final, aún no tiene fecha de publicación, pero, intuyo, la República ganará y, tras aprender de sus errores, luchará por crear una galaxia más justa.

Libros de la saga:

  1. Amanecer Rojo (2014).
  2. Hijo Dorado (2015).
  3. Mañana Azul (2016).
  4. Oro y Ceniza (2018).
  5. Edad Oscura (2019).
  6. El Portador de Luz (2023).
  7. Dios Rojo (?).

Nota: 8/10.

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