Saga «La materia oscura» (1995-2000). Philip Pullman.

Saga «La materia oscura» (1995-2000). Philip Pullman.

Novelas de la saga:
  1. Luces del norte (1995).
  2. La daga (1997).
  3. El catalejo lacado (2000).

La historia continúa con la trilogía El libro de la oscuridad.

Inspirada en El paraíso perdido de Milton y dando a la religión un lugar prominente y oscuro, la saga de Pullman es excepcional, enrevesada y muy diferente de las romantasy tan de moda en esta era. Nada en esta lectura es sencillo, y la profundidad tanto de los personajes como de la trama es impresionante. En el primer tomo conocemos a la protagonista absoluta, Lyra, una niña que vive en el Jordan College de Oxford. Los primeros capítulos son muy liosos, debemos prestar atención porque nos están desenrollando poco a poco el mundo en el que vive Lyra: parece nuestro siglo XIX pero no lo es. Los humanos tienen daimonions, seres con forma de animal a los que viven anudados psicológicamente pero también, en cierto modo, físicamente: están unidos por una energía invisible que les impide separarse demasiados metros (solo las Brujas consiguen ampliar esa distancia) y, mientras son niños o niñas, sus daimonionscambian de forma a placer, hasta tomar su forma definitiva al pasar la adolescencia. Esa forma está además muy relacionada con el carácter del humano. El daimonion de Lyra es Pantalaimon.

Conocemos a Lyra escondiéndose en una de las salas ceremoniales del Jordan mientras la preparan para la llegada de su tío, el aristócrata e investigador Lord Asriel, que hace una visita antes de viajar al Norte. Lyra ve cómo el rector echa algo en el vino de su tío y consigue avisarlo, quedándose después, por orden suya, escondida en un armario. Desde allí verá las espectaculares fotografías que ha llevado su tío, en las que se ve el Polvo… y lo que parece una ciudad en otra dimensión. Estas dos cosas son clave en esta historia, porque nos enfrentamos a un multiverso, como sospecha Lord Asriel, empeñado en viajar a esas otras dimensiones.

Pero antes de que Lyra afronte su destino (que ella debe ignorar para poder salvar el mundo, como tantas veces leemos en la voz de varios personajes adultos), comienzan a desaparecer niños por toda Inglaterra. Se dice que los secuestradores son los Gobblers (Zampones en español), pero nadie parece saber mucho de ellos. Lyra, que vive como un animal salvaje, libre y feliz, saltando por los tejados y explorando el subsuelo del Jordan, asiste a la misteriosa desaparición de Billly, uno de los niños de los giptanos, y cuando vuelve al Jordan no encuentra a su mejor amigo, Roger. No tiene tiempo de empezar a buscarlo: el rector quiere verla y le cuenta que va a venir al Jordan una mujer, Marisa Coulter, que quiere tomarla bajo su protección. Lyra no sabe qué pensar del rector: por un lado, lo ha visto tratando de envenenar a su tío pero, por otro, siempre la ha cuidado y protegido. En esa conversación, además, es tremendamente críptico pero ella nota que está preocupado. Finalmente, le da un aparato llamado aletiómetro y le pide que no revele a nadie, ni siquiera a Coulter, que lo tiene. El aparato sirve para descubrir la verdad: hay que hacer una pregunta y, mediante símbolos que deben interpretarse, se obtiene la respuesta. Lyra no tiene ni idea de cómo utilizarlo, pero aprenderá…

Sus primeras semanas con la señora Coulter y su daemonios, un aterrador mono dorado, son maravillosas, pero Lyra va a descubrir pronto que esa mujer está relacionada con los Gobblers y escapa de su casa, decidida a encontrar a Roger. En la fiesta que se está celebrando escucha hablar de un lugar en el Norte donde se llevan a todos esos niños, y vuelve a escuchar hablar del Polvo, aunque no sabe aún qué es.

En su huida se encuentra con los giptanos del grupo de Billy, el niño desaparecido, y ellos la salvarán de ser secuestrada y deciden protegerla. Ellos también están decididos a encontrar a sus niños perdidos, y Lyra les cuenta todo lo que sabe. Los giptanos preparan una expedición para ir a rescatar a los niños, y Lyra quiere ir con ellos. Esas semanas preparando todo, Lyra va a enterarse de cosas inimaginables, como que Lord Asriel no es su tío, sino su padre, y la señora Coulter su madre: estaba casada cuando se quedó embarazada de Asriel y no tuvo el menor interés en su bebé, pero sí su padre. Primero la entregó a la madre de Billy para que la cuidase, pero el marido de Coulter descubrió el pastel y, temiendo por su hija, decidió llevarla a Oxford para que la cuidasen allí. También va a empezar a aprender a usar el aletiómetro, dejándolos alucinados, pues para usarlo deben seguirse las instrucciones de un libro y, que se sepa, nadie ha aprendido sin él. Lyra es especial, no cabe duda.

Por fin, guiados por los líderes giptanos John Faa y Farder Coram, emprenden la ruta hacia el Ártico, y Lyra con ellos, ya que la buscan por todas partes y el patriarca giptano teme que la encuentren si se queda atrás. A su llegada al confín del mundo, el grupo contrata a Lee Scoresby, un aeronauta que tiene un globo de hidrógeno, y se reúnen con el cónsul de las brujas. Él también conoce la profecía sobre Lyra, como le confiesa a los adultos, insistiendo en que ella no debe saber su destino para poder cumplirlo. Además de asegurarles que avisará a Serafina Pekkala, una líder de uno de los clanes de brujas (y examante de Coram), les recomienda contratar a Iorek Byrnison, un oso acorazado que malvive en el pueblo tras serle arrebatada su coraza. Con ayuda del aletiómetro, Lyra averigua dónde está la armadura y le propone intercambiar ese dato por su ayuda para rescatar a los niños. Así nace la hermosa amistad entre el oso y la niña.

Tras algunos avatares, la expedición es atacada y Lyra capturada por los temibles Zampones, que la llevan a Bolvangar, un laboratorio ártico donde, además de encontrar a Billy y a Roger, descubre que los experimentos consisten en amputar a los niños: cortan su unión con sus daimonions, en forma de experimento. Lyra planea la fuga y convence a todos los niños de que se unan a ella: sabe que Faa y Coram, y por supuesto Iorek, llegarán para salvarlos. Antes de poder fugarse llega la señora Coulter a Bolvangar, y salva por los pelos a Lyra de ser separada de su daimonion, pero poco después los niños se fugan y, efectivamente, los amigos de Lyra llegan y los ayudan a escapar.

Después, Lyra, decidida a salvar a su padre, se va con Iorek y Roger, su gran amigo, a buscar a Asriel a Svalbard, tras ayudar a Iorek a recuperar su trono entre los osos. En Svalbard, Lyra se va a enfrentar a la terrible maldad de los adultos: su padre sabe lo que hacen a los niños, pero está tan obsesionado con conseguir llegar a esos otros mundos que ha visto que todo le da igual. El misterioso Polvo podría crear un puente entre los dos mundos, ayudado por la fuerza vital de la unión de un niño con su daimonion… y así morirá Roger, y así conseguirá Asriel abrir una puerta a otra dimensión. Devastada, Lyra decide seguir a su padre a ese mundo misterioso para hacerle pagar por lo que ha hecho.

La segunda novela, La daga, comienza con Will, un niño de nuestro mundo (o similar al nuestro), llegando a otra dimensión de manera casual, al encontrar gracias a un misterioso gato una puerta. Allí está Lyra, que quiere encontrar a Asriel, y los dos niños se dan cuenta de que vienen de mundos diferentes, asombrados. Will es clave en la saga, aunque no nos regalen el final que hubiésemos deseado para ella. Están en una ciudad llamada Cittàgazze, en un mundo ajeno a ellos, en el que no hay adultos, solo niños. Pronto descubrirán que eso se debe a unas criaturas llamadas Espantos (Specters), que se alimentan del alma de los adultos pero que ignorar a los niños.

Will quiere encontrar a su padre, John Parry, un explorador que desapareció cuando él era muy pequeño y dejando al crío a cargo de su madre, que tiene una enfermedad mental. El aletiómetro indica a Lyra que debe acompañar a Will en la búsqueda de su padre. En la ciudad misteriosa, Will y Lyra se adentran en una extraña torre, siguiendo las indicaciones del aparato de la niña, y Will pierde dos dedos al hacerse con una extraña daga, que como averiguarán gracias al hombre que la portaba, además de poder atravesar cualquier material es capaz de abrir puertas a otro mundo.

En la segunda y tercera novela, Will y Lyra son casi los protagonistas absolutos, aunque lo comparten con la científica Mary Malone y Asriel. Los caminos de los dos niños se van a ver abruptamente separados cuando su madre secuestra a Lyra. Will debe seguir su viaje, como le indican las brujas, y lo hace acompañado de dos ángeles, Balthamos y Baruch, que lo guiarán tras el fugaz encuentro con su padre, que muere asesinado tras indicar a Will qué debe hacer: llevar la Daga Sutil a Asriel. Mientras, Lyra vive drogada por su madre, que, contra todo pronóstico, intenta mantenerla a salvo tras descubrir la profecía que dice que será la nueva Eva. Pero Will, antes de buscar a Asriel, por supuesto que va en su ayuda y logra rescatarla. Los dos niños se reencuentran por fin, pero Lyra le dice que ha soñado que deben ir al mundo de los muertos para que pueda pedir perdón a Roger. Will, que quiere ver de nuevo a su padre, acepta. A sus aventuras se han unido dos humanos en miniatura que trabajan como espías para Asriel, que se van con ellos. Y, antes de llegar al mundo de los muertos, Lyra cumple la primera parte de su profecía: una traición terrible. Debe dejar atrás a su daeimonion, que no puede entrar, y le promete buscarlo, con el corazón roto. Will descubre en ese momento que también tiene uno, aunque interiorizado, que le es arrancado antes de cruzar al mundo tenebroso. Rotos de dolor, los dos adolescentes entran por fin para cumplir su destino, que no es otro que rescatar a esas miles de almas encerradas de manera artificial en ese mundo: crean una puerta para que puedan cruzar y descansar por fin en paz. Tras muchos avatares, Will y Lyra salen del mundo de los muertos, se encuentran con la doctora Mary Malone, otro de los personajes relevantes del final de la saga. Lyra la conoce en la primera incursión que hace en el Oxford de Will: es una licenciada en ambaromagnetismo y teología experimental (electromagnetismo y física cuántica) que primero fue monja pero dejó los hábitos por la investigación. Está estudiando el Polvo, y el aletiómetro guía a Lyra hasta su despacho. Cuando comprueba, asombrada, que Lyra puede comunicarse con ese polvo con su extraño aparato, accede a crear un código para traducirlo a palabras para que sea ella la que se comunique. Pero la Iglesia está detrás de Lyra y llegan hasta Mary, quien debe huir. Termina en otro mundo, junto a unos extraños seres que se mueven sobre semillas redondas como ruedas, y allí se prepara para ayudar a Lyra a salvar el mundo. Cuando se reencuentran, no tienen nada claro qué va a pasar…

Lyra y Will se besan por primera vez y su amor los vuelve dorados de felicidad. Pero no van a poder estar juntos: las hadas los informan de que deben cerrar todas las ventanas entre mundos, pues cada vez que hacían una creaban un espanto. Solo podrán dejar abierta la de los muertos, para salvarlos. Y no existe la opción de que uno de los dos se mude al mundo del otro: saben que morirán en un máximo de 10 años, de hacerlo. Ay, qué penita nos da que tengan que sacrificarse así después de haber salvado todo el multiverso. Pero ya se sabe que las vidas de los héroes no siempre son fáciles.

Nota: 6,5/10.

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