«Los aerostatos» (2020). Amélie Nothomb.

«Los aerostatos» (2020). Amélie Nothomb.

La obra de Amélie Nothomb no admite medias tintas: o la amas, como yo, o la detestas. Resulta lógico: la escritora franco-belga es transgresora, pero es una transgresión llena de ironía, de cierto humor no siempre fácil de aprehender. Ni de apreciar. Es por eso que, si lees por primera vez una de sus obras y no te atrapa, seguramente no te gustará ninguna; sin embargo, si esa primera lectura sí te atrapa, disfrutarás tremendamente de todas.

En Los aerostatos, que no son sino el sueño de libertad de un adolescente, Pie, atado con fuertes ligaduras a la pesadumbre por sus padres, empieza a recibir lecciones de una joven, Agne, quien, aun sin darse cuenta, también tiene enormes ataduras. La extraña relación entre alumno y profesora, solo separados por tres años de edad, se sustenta en la inteligencia de ambos, en sus diálogos llenos de ironía y giros ambiguos, pero también en la soledad que, cada uno a su manera, padecen. Sí, la padecen, porque la soledad no elegida es dura, y para nuestros protagonistas, aunque ella intente convencerse ante sí misma de que puede ser feliz tal como vive, es una mochila demasiado pesada. El padre de Pie, tras contratar a Agne, espía todas las lecciones que da a su hijo, algo que el joven ignora. Con el pretexto de que es dixlésico y necesita ayuda con el francés, el rico progenitor parece esperar que la joven libere de su amargura a ese adolescente que nunca, hasta entonces, ha leído un libro entero. Así que ella le recomienda Rojo y negro, de Stendhal. A Pie no le gusta y considera a Sorel un personaje detestable, pero su certero análisis de la novela sorprende a Anges. Así que, conocedora del gusto del chaval por la guerra, le encomienda, como segunda lectura, La Ilíada. Y acierta de pleno, pero no por las razones que ella esperaba: los intercambios verbales entre ambos al analizar las novelas son soberbios, y los diferentes puntos de vista, llamativos. La Odisea no gusta tanto al adolescente, aunque sí La metamorfosis, que disecciona con certera objetividad. Entre lectura y lectura, Agne, a quien su alumno declara su amor insistentemente, decide liarse con un profesor de su Universidad entrado en años: la ligereza de la narradora no esconde el enorme vacío de esta estudiante de Filología que adora Bruselas, y que intentará que también la ame su joven alumno.

El desenlace final, brutal, es marca de la casa Nothomb: tras el lenguaje ligero, desenfadado y lleno de ironía no hay concesiones: la autora quiere hacer constar su punto de vista, y, en este caso, en mi opinión, es que Agne necesitaba esa brutalidad para despertar de su cómodo ensueño y empezar a vivir. No, no solo a vivir: a vivir siendo joven.

Nota: 8/10.

Información sobre la autora.

Comentarios

Aún no hay comentarios. ¿Por qué no comienzas el debate?

Deja una respuesta