Leí La danza de la muerte de adolescente, mucho antes de la pandemia de covid19, así que la posibilidad de que una supergripe terminase con la humanidad era una perspectiva apocalíptica. En aquel entonces, el Capitán Trotamundos, como llamaron los supervivientes a la cepa que casi terminó con la especie humana y con muchas especies animales, era una distopía. Curioso como el futuro puede cambiar el pasado…
King revisó esta novela en 1990 e hizo una versión extendida: cuando la lanzó no era el famoso escritor que todos conocemos, y en muchas de sus novelas hubo de renunciar a publicar todo lo escrito a causa del presupuesto; se vengará poco después, ya consagrado, convirtiéndose en el narrador de los tochos, ;). Y a la revisión de La danza de la muerte le añadió unos cientos de páginas.
Apocalipsis dedica su primera parte a «El Capitán Trotamundos»: todo comienza en un laboratorio donde se experimenta con una cepa de gripe, el Proyecto Azul. Evidentemente, algo sale mal y la gripe sale del laboratorio, extendiéndose por EEUU y causando la muerte a casi todos los habitantes (se da por hecho que lo mismo sucede en el resto del planeta, pero la trama se desarrolla en Norteamérica). En los 19 días (19, el número mágico de La Torre Oscura…», la gripe mata al 99.4 % de la población. King comienza inundándonos con el horror de las muertes, y, poco a poco, comienza a presentarnos a los supervivientes: a las buenas personas, a las malas y a las mediocres.
En la segunda parte vemos cómo los supervivientes empiezan a tener sueños, extraños sueños algunos con un hombre de negro y otros con una anciana mujer negra. Entre quienes sueñan con la Madre Abigail están Fran, que antes de la gripe acababa de descubrir que está embarazada, Harold, el hermano de una de sus amigas, un tío siniestro; Stu, un texano, Larry, un músico pop, Nick, un inteligentísimo sordomudo, la extraña Nadine, que viaja con un niño telepático, Leo; el profesor de sociología Glen y su perro Kojak, el granjero Ralph y Tom Cullen, que tiene una discapacidad psíquica. Madre Abigail los guía hacia Nebraska, mientras el hombre de negro llama a sus seguidores a Las Vegas: a Lloyd, que está preso por asesinato y se queda encerrado en la celda tras morir todo el mundo en la cárcel; a Trashcan, un pirómano muy peligroso, al excocinero Withney o la chunga Julie Lawry. Ellos van a ser los siervos de Randall Flagg (a quien veremos también en La Torre Oscura), que quiere destruir la comunidad de la Madre Abigail, que se ha instalado en Boulder (Colorado) e intenta reconstruir la sociedad que conocían, no sin pocos inconvenientes.
La lucha entre el bien y el mal es el eje de esta novela: un bien que no solo se nutre de humanos sin tacha, sino que acepta también a humanos que dudan de si son buenas personas, como Larry, y un mal que no solo atrae a malas personas, sino que se se nutre de personas como el expolicía Barry Dorgan, que necesita normas y seguridad.
Además del terror que provoca Flagg, la novela está llena de fuerzas mágicas que quieren ayudar al bando blanco, aunque tienen que ser los humanos los que tomen las riendas para recibir ayuda. De hecho, el final de la crisis es una clara muestra de cómo es la voluntad humana la que, al final, decide todo.
King nos plantea una batalla casi mágica, sí, pero la magia apenas es relevante, en realidad: lo que importa es la determinación de los hombres y mujeres que quieren un mundo mejor. El caso es que, al final, nos queda claro que, ganen los buenos o ganen los malos, el mundo volverá a ser como era, terrible, en unos pocos años. Es la naturaleza humana.


