«El conde de Montecristo» (1846). Alexandre Dumas.

«El conde de Montecristo» (1846). Alexandre Dumas.

Leí el otro día en una entrevista a la escritora Zadie Smith que las obras que marcarán el resto de tu vida son las que lees en la preadolescencia. Y puede que tenga razón. En esa etapa yo leí El retrato de Dorian Gray, El Señor de los Anillos, Crimen y castigo...Y leí El conde de Montecristo. En plena adolescencia, el folletín por antonomasia de Dumas, con permiso de Los tres mosqueteros, no pasa desapercibido. En realidad, Dumas se basaba siempre en los buenos y los malos, llenaba de tragedia la existencia de los buenos, te hacía sufrir con ellos…
«La novela de Genji II. Catástrofe» (Siglo X). Murasaki Shikibu.

«La novela de Genji II. Catástrofe» (Siglo X). Murasaki Shikibu.

Genji, el Príncipe Brillante, morirá al principio de esta larga segunda parte, pero Kaoru y Niou serán sus descendientes, aunque nunca alcanzarán su nivel. Los dos descendientes de Genji se enamorarán de la misma mujer, una princesa que vive retirada en Uji, y después amarán también ambos a su hermanastra, a la que empujarán a la muerte. Esta segunda parte es mucho más oscura que la primera, pero quizá es incluso mejor literariamente. En todo caso, esta es con mucho una de las mejores novelas de la historia. Puntuación: 10/10. Biografía de la autora.
La novela de Genji I. Esplendor (siglo X). Murasaki Shikibu.

La novela de Genji I. Esplendor (siglo X). Murasaki Shikibu.

Si tuviese que elegir 10 libros para llevarme a una isla secreta sé que Genji Monogatari sería uno de ellos. Es tan maravillosa esta novela, tan increíble, tan poética, tan mágica tan... ¡todo! Esta novela se escribió en el Japón del siglo X, en el período Heian, mucho antes de los samurais y las geishas. Y la escribió una mujer. En el siglo X, la minúscula proporción de miembros de la clase alta japonesa vivía dedicada a la belleza y a las artes. Las mujeres recibían una educación exquisita en ese reducido círculo, y los amores solían iniciarse mediante cartas,…
«Frankenstein o El moderno Prometeo» (1818). Mary W. Shelley.

«Frankenstein o El moderno Prometeo» (1818). Mary W. Shelley.

Frankenstein no es un monstruo. Es un joven brillante, amante de su familia y generoso. Su ansia de conocimiento se dispara cuando comienza a estudiar en la gran ciudad; decide investigar sobre la vida y consigue construir un ser humano. La deformidad del engendro le hace repudiar su obra, pero ese ser, sin saber bien qué es, vagará en la oscuridad primero buscando afecto (el ciego, la niña), y después, perdida ya la esperanza, buscando venganza. Lejos del estereotipo que ha creado el cine, esta novela nos habla de la soledad. El monstruo creado por Frankenstein es el ejemplo perfecto…
«Rebeca» (1938). Daphne du Maurier.

«Rebeca» (1938). Daphne du Maurier.

Rebeca es la alargada sombra de la esposa muerta del marido de la apocada protagonista. En su mansión, Manderley, vive agobiada bajo su recuerdo. Acaban de casarse y apenas sabe nada del pasado de su esposo, así que empieza a obsesionarse con que él nunca la amará tanto como a Rebeca. Comienza a tener visiones, y Rebeca cada vez está más presente en esa casa. Esto es el argumento. Pero sólo leyendo esta novela puede disfrutarse de la asfixiante atmósfera que creó Du Maurier y que tan fantásticamente bien reprodujo Alfred Hitchcock en la película del mismo nombre. Ayer soñé…
«La línea de la belleza» (2004). Allan Hollinghurst.

«La línea de la belleza» (2004). Allan Hollinghurst.

La literatura británica está llena de joyas como Hollinghurst, escritores con ese inconfundible toque british que les permite mantener la elegancia narrativa a pesar de estar contando las historias más escabrosas. Por La línea de la belleza ganó el Booker. En esta novela Nick, un homosexual de clase media, nos cuenta su fascinación por la familia de su rico amigo Toby, al que adora a pesar de su heterosexualidad. Nick está fascinado por Gerard, el padre de Toby, un parlamentario (estamos en la época de la Dama de Hierro), por Catherine, la hermana loca pero adorable... Y el círculo lo…
«Un mundo feliz» (1932). Aldous Huxley.

«Un mundo feliz» (1932). Aldous Huxley.

Hay libros que te marcan para siempre, y esto me pasó a mí con el clásico de Huxley. Cuando leí por primera vez Un mundo feliz, a finales de los 80, no existía la clonación, ni se hablaba de células madre ni era posible elegir el sexo o las características genéticas de tu hijo para salvar a su hermano enfermo, como ya sucede ahora. Quizá porque me quedé pillada con el fantasmagórico futuro que auguraba Huxley veo todas esas cosas como la antesala de la sociedad que él describió. Pese a ser una novela de principios del siglo XX, su…
«Matar un ruiseñor» (1960). Harper Lee.

«Matar un ruiseñor» (1960). Harper Lee.

Si no sabéis quién es Harper Lee quizá os suene su nombre de la película Capote: era la incansable amiga del escritor, la que lo ayudaba a investigar cuando escribía A sangre fría. La que ganaba el Pulitzer, precisamente por esta novela. Matar un ruiseñor es también el título de la famosísima película basada en la novela, tan famosa que hasta absorbió a la propia autora de la historia. Tanto como su amistad con Capote y su alargadísima sombra.  Estamos ante una de esas novelas que, por más años que pasen, conserva toda su fuerza. Habla de racismo, habla de…
«84, Charing Cross Road» (1970). Helene Hanff.

«84, Charing Cross Road» (1970). Helene Hanff.

A través de cartas, Helene Hanff inicia una relación muy especial desde Estados Unidos con un librero londinense, Marks & Co. Ella encarga libros, él se los envía con consejos, ella responde con protestas... y así durante años. No desvelaré el final, os dejaré con la intriga de si llegan o no a conocerse. Es un libro delicioso, y la historia fue llevada al cine e incluso al teatro, dirigida por Isabel Coixet. Cuando estuve en Londres corrí a Charing Cross Road a buscar la librería. Pero en el número 84 ya no había libros. Todas las librerías de la…
«Desgracia» (1999). John Maxwell Coetzee.

«Desgracia» (1999). John Maxwell Coetzee.

Coetzee es un escritor difícil, es un escritor durísimo, que golpea al lector sin piedad. Escribe con un aparente desapego sobre cosas tan terribles que el lector se siente vapuleado, como si nadie más que él estuviese notando lo que sucede; no sé explicarlo mejor. En Desgracia esto se vive con tanta intensidad que al cerrar la novela, al terminarla, respiras aliviada, porque te hace sufrir. Te hace bucear en lo más mezquino de tu alma, horrorizarte ante la capacidad del ser humano de hacerse desgraciado. El protagonista es un escritor maduro, que ha echado su vida a perder a…