«La tía Julia y el escribidor» (1977). Mario Vargas Llosa.

«La tía Julia y el escribidor» (1977). Mario Vargas Llosa.

Cuando Varguitas, el protagonista de esta novela y alter ego del autor, conoce a su tía Julia, no siente nada especial. Él acaba de cumplir los 18, ella tiene más de 30. Es mayor, recién divorciada, y encima un incordio ya que de vez en cuando tiene que llevarla al cine. Él, que trabaja haciendo boletines informativos en la radio Panamericana, sueña con ser escritor. Lo que ignora es que todo ese año será más novelesco que cualquier historia que él pudiese imaginar. De modo magistral, Vargas Llosa conduce al lector en dos sentidos. La supuesta realidad, en la que…
«Campos de Londres» (1989). Martin Amis.

«Campos de Londres» (1989). Martin Amis.

Nunca recomendaría a un lector poco entrenado a Martin Amis. No porque sea un autor de prosa complicada, todo lo contrario: su manera de narrar puede parecer simple, pero con Amis nada es lo que parece. Y es precisamente esa aparente sencillez una vuelta de tuerca que puede pasar desapercibida a cierto tipo de lectores. Dicen los entendidos que leer a Amis en inglés es un lujo: en sus traducciones, doy fe, sigue siéndolo. Campos de Londres es una novela tan alocada que al terminarla me he sentido agotada. Me costó leerla: el sentido del humor de Amis y el…
«El lobo estepario» (1927). Hermann Hesse.

«El lobo estepario» (1927). Hermann Hesse.

Cómo cambia todo, cómo cambia una lectura cuando eres joven retomada de adulta. Ese escritor idolatrado por su aparente rebeldía que, leído ahora, te descubre un mundo nuevo, completamente diferente: la asumida soledad del ser humano, la certeza extremadamente cruel de que estamos solos frente a nuestro destino. Como Harry Haller, el inolvidable protagonista de El lobo estepario, ese personaje ya de leyenda. En la novela, el narrador inicial nos introduce al narrador auténtico, Haller. El sobrino de la casera de Haller nos aporta el primer acercamiento a su extraña figura. Todo es extraño, visto a través de su mirada,…
«La hermana» (1946). Sándor Márai.

«La hermana» (1946). Sándor Márai.

En el destino de una sola persona, la fatalidad puede condensarse con la misma intensidad que en el de pueblos enteros. ¿Por qué esperar, pensé, por qué creer que grandes pueblos puedan entenderse, convivir en paz en las distintas regiones de la tierra, cuando todas las personas son víctimas desesperadas y casuales de pasiones ciegas e impulsos irracionales? Pensé en la arrogancia vanidosa y desmedida del hombre, que se atreve a pensar que con sus espureas maquinaciones, además de provocar un cruel derramamiento de sangre, es capaz de alterar hasta las leyes eternas que rigen el mundo. No; es más…
«En medio de ninguna parte» (1977). John Maxwell Coetzee.

«En medio de ninguna parte» (1977). John Maxwell Coetzee.

En medio de ninguna parte ha conseguido hacerme sentir pánico. Pavor ante el alma humana y lo que esconde. Coetzee es el escritor más duro que he leído, creo. Cada frase es como un cuchillo. No permite florituras, hermosos juegos de palabras ni deja un respiro al lector con metáforas. No. Coetzee engancha frase tras frase, encadenándolas sin piedad y llevando a su lector a un estado de desasosiego no apto para cualquiera. Si en Desgracia encontré al mejor Coetzee, en En medio de ninguna parte ya se asomaba el enorme escritor que ha llegado a ser. No tan esquemático,…

«Relatos de lo inesperado» (1979). Roald Dhal.

Tengo pasión por los relatos cortos: en este género hay auténticos maestros, siendo para mí imprescindible el gran Poe. Mi debilidad son los cuentos góticos, la narración de crónica negra y, sobre todo, los finales inesperados. Henry James, Capote y la mismísima Highsmith son virtuosos a la hora de escribir narraciones sorprendentes, algunas de ellas auténticas obras maestras, como la desasosegante Otra vuelta de tuerca de James. Pero Roald Dahl tiene una particularidad como escritor de relatos cortos de la que algunos de los citados carecen: sentido del humor. Por más negro que sea el argumento, la sonrisa de Dahl…
«El Imperio» (1993). Ryszard Kapuściński.

«El Imperio» (1993). Ryszard Kapuściński.

Para saber qué ha pasado en Rusia y qué pasará es inevitable leer esta novela del maestro del periodismo del siglo XX. Una vez más, la capacidad de análisis de Kapuściński apabulla. Recorrió Rusia y su antiguo imperio en varias ocasiones, y esta obra es un compendio de esos viajes. Como siempre, el polaco no se limitó a ir, hacer su reportaje y marcharse, sino que durante largos meses compartió el destino de las personas con quien cruzó su camino. El horror de los zares, el de los soviets, los lagers de Siberia, la miseria, el miedo... todo esto compone…
«¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?» (1968). Philip K. Dick.

«¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?» (1968). Philip K. Dick.

No sé si la atmósfera de tristeza que me hizo sentir surgió mientras leía la novela o impuesta tras haber visto varias veces Blade Runner. No sé si hubiese sentido lo mismo al acercarme a la obra de Dick sin saber nada de ella. No lo sabré nunca, por tanto mi análisis está inevitablemente influido por una de mis películas favoritas. Como ella, esta novela muestra un lugar oscuro, en el que los seres humanos que resisten en la Tierra están expuestos a la contaminación y al deterioro de un mundo que se desmorona. Las colonias de Marte no parecen…
«El palacio de los sueños» (1999). Ismaïl Kadaré.

«El palacio de los sueños» (1999). Ismaïl Kadaré.

Mark-Além, miembro de una poderosa familia albana, entra como funcionario en el Palacio de los Sueños, donde se registran todos los sueños de los albanos buscando conspiraciones y premoniciones. Mark-Além asiste impotente a las guerras internas. Intenta entender qué está buscando, pero no llega a descubrirlo. Hay gente que inventa sueños, que desgrana su amargura en ese subconsciente irreal. Porque la dictadura llega tan dentro de las personas que ni siquiera su mente está a salvo. Poética, impresionante, El palacio de los sueños es una onírica crítica al régimen totalitario de Enver Hodja. Puntuación: 8/10. Información sobre el autor.
«El país de las últimas cosas» (1994). Paul Auster.

«El país de las últimas cosas» (1994). Paul Auster.

Pocos libros de Paul Auster consiguen desasosegar tanto como este. El lector nunca entiende por qué la protagonista vive en ese país infernal, por qué no huye, por qué soporta la angustia como si mereciese un castigo que nunca se llega a explicar. Ella es Anna. Busca a su hermano en ese país devastado. El destinatario de su carta, su novio. Dirige la historia hacia él, le habla de su horror, pero intenta disimularlo, mitigarlo, aunque es tan terrible que se escapa entre cada palabra. El lector sabe que Anna nunca encontrará a su hermano. Metáfora extrema de nuestra existencia.…